Terminamos enero, y por tanto llegamos al ecuador de la campaña, llevamos seis meses y nos quedan otros seis. Tenemos una cosecha de 40 millones de hl. Francia e Italia, con mermas importantes. Todo parecía claro en esta campaña para que los vinos tuvieran un buen tirón de precios y sin embargo, de momento, poco, pero lo único que han hecho ha sido bajar, tanto en blancos, como, sobretodo, en tintos.

            Los vinos no terminan de reaccionar cuando mediamos campaña, hoy día se encuentran vinos de fermentación tradicional entre 2,90 a 3 euros hectógrado, si bien hay demanda de comprar vino en cantidades importantes, pero que solo ofrecen pagar sobre 2,70 o 2,80 como mucho. Que yo sepa no se han realizado, pero están pululando por el mercado. Fermentaciones controladas hay desde 3,25 a 3,30 y las mejores es cierto que llegan a pedir a 3,50, en blancos. En tintos la situación está aún peor, y se pueden encontrar a precio de blancos, incluso en algún tipo de vino, se puede operar por debajo de algunos blancos. 

            Hoy mismo, en este mismo número, pueden ver que el OEMV nos ofrece datos en los que indican que en noviembre las exportaciones de vino caen tras nueve meses de continúas subidas. Noviembre, que, tras la vendimia suele ser un mes en el que se hacen muchas compras tanto interiores como para la exportación, de vinos nuevos, varietales, fermentaciones controladas, etc. Sin embargo, vemos que caen. Sin embargo, suben los embotellados.

            De aquí en adelante no sabemos lo que pueda pasar, ya les he comentado que depende de muchos factores y puede virar a un lado, otro, o quedarse quieto, no me atrevo a adelantar posibles acontecimientos. Es cierto que lo normal es que, en los dos siguientes meses, febrero y marzo, suelen ser meses de no mucho movimiento, hasta que llega abril y mayo, que por un lado abre el tiempo, comienza a haber más turismo y los mercados se mueven algo, en este aspecto y en el del campo y climatología, viene la primavera, brotación y comienza el tiempo de si llueve mucho o poco, posibles enfermedades criptogámicas, las temidas heladas y fenómenos tormentosos y de pedrisco. Con todo esto nos da motivos más ciertos para posibles movimientos del vino al alza o a la baja en función de cómo se vayan desarrollando.

            De momento las lluvias no nos están acompañando, hay un déficit importante en lluvias, aunque queda tiempo, pero son pocas.

            Se comenta que es muy difícil que esta próxima vendimia sea tan corta como la pasada en el ámbito mundial, es muy difícil, por ejemplo, que España, Francia e Italia, vuelvan a tener cosechas cortas, no es imposible, pero sí difícil, a esto apuestan muchos compradores que ven en la próxima campaña un incremento de cosecha que nos pueda llevar a una bajada general de precios. No se sabe, iremos viendo.

Comentar, para terminar, por encima, aunque importante, el acoso que el sector del vino está comenzando a sufrir desde la Unión Europea, donde cada día salen nuevas amenazas, comenzaron con el etiquetado, queriendo poner que el vino perjudica la salud. Siguieron pidiendo un incremento de impuestos, y ahora también amenazan con cortar las subvenciones por un lado y el apoyo a la promoción. Cuatro espadas de Damocles, sobre nuestras cabezas. Es cierto que habrá, ya las hay, protestas y posiciones en contra, es verdad que, personalmente no creo que se pongan, pero con que se ponga solamente una de las cuatro ya nos perjudica enormemente, y estamos en unos momentos muy delicados, justo cuando parece que comenzamos a despegar tras la pandemia, cuando vemos algo más de claridad en el horizonte, nos ponen esto. Hay que moverse rápido y bien desde las instituciones.

¡¡¡Cuídense!!! Y ya saben, promocionemos el vino… MEJOR CON VINO

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