Tal y cómo están ahora mismo los mercados del vino a granel, creo que hay que intentar sentar un poco la cabeza, tranquilizarse y hacerse, como vulgarmente se dicen una composición de lugar de la situación que tenemos, las causas, motivos, circunstancias, y en base a todo eso tomar las oportunas decisiones comerciales que creamos más adecuadas, tanto para el sector comprador, como para el vendedor de vinos, mostos, etc.

Los precios están bajando, están débiles, de eso nadie duda, y las perspectivas que tenemos por delante no son nada halagüeñas, sea mayor o menor la cosecha, estamos viendo que sobra vino.

Se están tomando medidas, como la inmovilización voluntaria de las cooperativas, que están muy bien, o la subida de la entrega vínica del 10 al 12m5 %, no tan bien ya que creo que no afectará mucho a los mercados, pues lo que se entrega de más, se comprará de menos por parte de las alcoholeras, por lo que la cantidad casi se compensará.

Y es que, lo vengo diciendo a quien me vaya siguiendo, el problema que tenemos en estos momentos no es de precio, como ahora intentaré explicar, el problema, a nivel mundial, todos los sabemos, se debe al coronavirus y los efectos económicos, sanitarios y personales que está sometiendo a todo el mundo, con confinamientos, bares y restaurantes cerrados, disminución de turismo, etc. Etc.

Y digo que no es problema de precios ya que el precio que tenemos en los graneles nadie puede decir que sea alto, vinos de fermentación tradicional a 1,80 euros hectógrado, fermentaciones controladas entre 2,10 y 2,30 y tintos comerciales sobre 2,40 o 2,50, nadie puede decir que sean la causa de la falta de comercialización de estos vinos, como si estuvieran a 4 euros, por ejemplo, como sucedió el año pasado, que se empezó pretendiendo esos precios. Este año no, este año los precios están contenidos, son asumibles en la exportación, y en el consumo interno, con vinos que podríamos denominar como BARATOS.

Y yo les pregunto a quién me esté leyendo. Si en lugar de estos precios que les indico anteriormente tuviéramos, por ejemplo, los blancos Fermentación tradicional a 1,50, FF. CC, a 170 y tintos a 2 euros hectógrado, ¿Se vendería más vino?

Les aseguro que no. Puede ser que de primeras alguien comprara algo más, por necesidades más o menos cercanas, pero a los 15 días el mercado volvería a estar exactamente igual de parado. No es cuestión de precios, por tanto, vino se va a vender igual a los precios actuales, que, si bajara, o si subiera algo. Y es que, como antes les comento, tenemos un precios aceptable y bueno, por llamarlo de alguna manera, para todo el sector, comprador y vendedor,

Prueba de ello es que si de verdad fuera cuestión de precios, se hubieran hecho muchas más operaciones, o sencillamente habría muchas contraofertas para intentar comprar más barato y eso, en estos momentos no existe.

Que no es bueno que el vino baje tanto no es bueno para los vendedores, por supuesto, pero tampoco lo es para los compradores, que los precios se hundan ya saben ellos que repercute rápidamente en sus ventas. Las grandes superficies, los mercados internacionales, están al tanto de los precios y la situación y rápidamente exigen que la bajada de precio del vino lo repercutan en sus embotellados. Y, por un lado, a menos precio el margen es más difícil de sacar, y por otro lado ya saben que bajar es fácil y lo exigen, pero luego a la hora de tener que subir los precios, no lo es tanto, eso lo sabemos por experiencia de otras veces. Por tanto, una caída total de precios no beneficia a nadie, ni a compradores ni a vendedores.

Por tanto, y sé que es difícil lo que voy a decir, vamos a intentar que los precios del vino al menos se mantengan en cómo están ahora, no son malos precios para nadie, y no es bueno para nadie que se hundan.

 Cuídense y promocionen nuestros vinos

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