NO CABE DUDA QUE, O MUCHO CAMBIAN LAS COSAS, O ESTAMOS EN EL principio DEL FIN, DE LA PANDEMIA, DE LA CRISIS ECONÓMICA, Y hay que esperar una reactivación en la mayoría de los sectores, incluido el nuestro. Me pueden decir alguno de ustedes que lo digo demasiado pronto y demasiado contundentemente, es cierto, por eso quiero hacer una salvedad antes de seguir, y es que esta recuperación que creo que estamos empezando, igualmente creo que no se va a producir de la noche a la mañana, creo que podemos hablar de años, va a ser lenta y dependerá la velocidad de muchos factores, aunque no es poco ni malo ir comenzando a salir de esta enorme crisis que nos ha afectado

Las cosechas, no solo en España, sino a nivel mundial, van a influir decisivamente y en un importante lugar, al poder ir quitando más o menos excedentes acumulados durante este tiempo.

El precio que vaya teniendo el vino será otra circunstancia importante, ya sabemos que a mayor precio menor cantidad y más a menor precio, lo que tenemos que intentar conjugar es que una y otra cosa se conjuguen, es decir, que el volumen exportado, unido al precio de lo exportado, sean una relación que compense de una manera u otra al exportador, y en definitiva al resto del sector.

Dicho esto, que sin duda es importante a la hora de la recuperación, quiero enfocar este articulo también a otra parte, y es al CONSUMIDOR, si, con mayúsculas, ya que es parte decisiva. De nada vale lo antes expuesto si a la hora de la verdad el consumidor no bebe el vino que tanto nos ha costado llevarlo hasta él.

Y es que, dentro del mismo consumidor veo dos trayectorias diferentes que tendremos que saber manejar para hacernos con él. En primer lugar, está el consumidor asiduo, el “fiel”, aquél que gusta del vino y lo ha puesto y lo pondrá en su mesa. Este es fácil de mantener, lo único que lo puede separar, y hasta ahí no podemos llegar, es la crisis, que debido a estar en paro o en ERTE, tenga que prescindir del vino, no por ganas, sino por necesidades económicas que le obligan a comprar comida antes que el vino.

También creo que hemos logrado ganar algún consumidor, y aquí si debemos de intentar mantenerlo, que antes no lo era, pero que, durante la pandemia, el estar en su casa, el haberse hecho “cocinica”, como sale en todas las noticias que se han dedicado a cocinar mucha gente y a la vez ha querido acompañar con un vino su plato que ha hecho con tanta ilusión para complementarlo, este consumidor puede dejar de serlo, o lo podemos afianzar, hay que intentar fidelizarlo.

Tenemos que aprovechar “las ganas de salir” que tiene o tenemos la mayoría de la gente, tras más de un año encerrados y sin poder salir. Además, hay un movimiento importante a que este turismo se haga dentro de España, bien por intentar ayudar a levantar la economía interna, o bien por miedo a salir al extranjero, y poderse quedar encerrado allí, o tenerse que hacer pruebas, etc. Creo que el turismo interno va a ser importante, y dentro de esto el enoturismo es un turismo al alza, pero que en estos momentos hay que intentar potenciar al máximo, siempre he dicho que pocos negocios tienen la suerte de que el cliente vaya a tu casa, pague encima por ello y esté dispuesto a comprarte el vino antes de llegar incluso, por eso hay que mimarlo y potenciarlo, no solo precisamente porque paga y compra, sino también por ser un posible nuevo consumidor de por vida.

Queda en manos de nuestros empresarios que siempre han demostrado que han sabido superar las adversidades que se han tenido a lo largo de los años en el sector, esta es una de las pruebas más duras y difíciles sin duda, quizá muchos se queden en el camino, ya se han quedado bastantes, pero al final seguro que salimos airosos

¡¡¡Cuídense!!! Y ya saben, promocionemos el vino…

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