Las existencias de vino en España ascienden a 82,5 Millones de Hectólitros.

Estos datos, que nos proporcionan esta semana, están tomados al 30 de noviembre de 2020, con una cosecha, como ya les he comentado también de 45,8 millones de hl. Dato este, de cosecha, prácticamente definitivo.

         Con estas cifras huelga hablar de precios, de mercado, de cómo reaccionará o actuará a lo largo de la campaña, si subirá o bajará, según tal o cual circunstancia. Hay que ser realistas y tomar realmente el toro por los cuernos. No se puede decir otra cosa más que TENEMOS UN PROBLEMA, UN GRAN PROBLEMA, así de claro. Esta cifra es prácticamente igual a la suma de las dos ultimas cosechas que hemos tenido en España, lo que quiere decir, que a 30 de noviembre en nuestras bodegas teníamos el equivalente a poder pasar con vino, un mínimo de dos años, aunque no tuviéramos ni un solo kilo de cosecha.

Lo malo, por decirlo de alguna manera es que en poco más de siete meses estamos vendimiando de nuevo, la cosecha que venga da prácticamente igual que sea mayor o menor, el problema no es solo ese.

La pregunta clave es ¿Seremos capaces de comercializar esta cantidad de vino? O al menos lo suficiente para bajar esa cantidad de vino (Hay que tener en cuenta que en esta cantidad están los vinos de guarda también, crianzas y reservas que deben estar en bodegas, no están en el comercio libre) Sinceramente creo que no, que no seremos capaces de comercializarlo, ojalá me equivoque, sería yo el que más se alegraría del error, pero mucho me temo que no será sí.

Si vemos, además la coyuntura mundial y nacional, me reafirmo más aún en mi pesimismo, esta paralización no afecta solo a España, es mundial, y por tanto el consumo baja en todos sitios y el problema se agrava en todos los sitios productores también.

Todos confiamos en estos días en la vacunación masiva y a nivel mundial, pero ya estamos viendo también en estos últimos días los problemas que tenemos con las vacunas y su distribución, dosis que no llegan, autonomías que han tenido que parar la vacunación para poder dar la segunda dosis, etc.  Y hasta que esta vacunación no sea efectiva, ni el turismo ni la tan cacareada normalidad volverán.

Y ahora pueden empezar a quejarse asociaciones, sindicatos, y quien quiera, peor será aún, empezar a pedir precios de uva, precios de vino dignos, mirando cada uno a su ombligo y nadie a los demás y al sector en sí. Parafraseando también un dicho muy de moda en estos días, de esto o salimos todos juntos o no salimos.

Las ayudas prometidas ayudaran algo, pero no solucionaran totalmente el problema, se tendría que destilar una cantidad ingente de vino para poder mirar con tranquilidad el futuro y por desgracia, ya nos han dicho, también esta semana por parte de la administración que no hay más cera que la que arde, que disponemos de los fondos PASVE y eso es lo que hay. Lo que quiere decir que la destilación será parecida a la del año pasado, si se quita, como se quiere, la inmovilización y la poda en verde, para destinar todos los fondos a eliminar vino del mercado, se quemará algo más, cosa que nunca viene mal, que es buena, pero que será insuficiente. Además, no hay que darle muchas vueltas, sea lo que sea hay que hacerlo ya mismo, una destilación como la del año pasado en mayu, junio y julio, no sirve para nada hablando de la marcha de los mercados y el comercio.

Hay que proponer que parte del dinero que nos va a llegar de Europa se pueda destinar a esto, sería una parte pequeña en comparación con lo recibido y solucionaría el problema, pero me temo que hay demasiados fuegos que apagar…

Nos encontramos ante un año en el que, como no cambien mucho las cosas, y saben que sería el primero en alegrase si cambiaran, vamos a tener una comercialización muy dura, prácticamente imposible. Lo estamos viendo ya quienes pulsamos a diario el mercado, pocas operaciones, no hay ventas ni compras, no por la situación que se puede dar otras veces de fuerza a ver si baja o sube el vino, sencillamente no se opera porque no hace falta vino, no es cuestión de precio, no se necesita vino al no venderse y, por tanto, no se compra. De seguir así va a haber vinos que no se puedan vender y no será cuestión de precio, simplemente no tendrán comprador por muy baratos que estén.

Como siempre al comprador decirle que no por mucho bajar el precio del vino se va a vender más, y que ya saben ellos también que es fácil bajar el vino embotellado a la hora de vender, pero muy difícil a la hora de intentar subirlo. El precio que tiene actualmente el vino creo que está o debe estar en sus mínimos, y así debería seguir, hacerlo bajar más es perjudicar a todo el sector. Y al vendedor, lo mismo, hay que ir sacando mercancía como sea, aunque se nos queden algunos céntimos entre los dedos, hay que vender.

Quizá me digan que estoy demasiado pesimista, por desgracia, es así, veo la campaña con pesimismo, y como es lo que veo, y en estos momentos al menos, es la realidad, así se lo cuento, no podría hacerlo de otra manera.

¡¡¡Cuídense!!! Y ya saben, promocionemos el vino…

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