
No sé si este articulo creará controversias, no es mi intención, ni mucho más o menos, quien me sigue a lo largo de tantos y tantos años sabe que, aunque me equivoque, siempre digo lo que pienso, pese a quien pese, algunas veces he tenido críticas, cosa normal y que acepto como es lógico, lo que sí tengo desde siempre claro es que si escribes con sinceridad y diciendo lo que realmente crees que pasa, aunque te equivoques, la gente confiará en ti en cuanto que sabe que lo que dices lo haces con sinceridad y la verdad por delante. No me enrollo más en este aspecto, y vamos al grano que es lo que importa, a mí y a ustedes.
Todos sabemos y esto es normal y lo acepto, al menos en cierta medida, que tras la vendimia siempre de cara al público, todos los vinos son buenos, tenemos cosechas buenas, muy buenas o excepcionales y la calidad de los vinos y su relación con el precio en esta y en todas las campañas, es fenomenal. Aún no he visto salir en los medios de televisión, radio o prensa, a algún responsable diciendo que los vinos de un año dejan mucho que desear. Ni lo quiero ver, ya que sería tirar piedras a nuestro tejado, creo que esto todos podemos estar de acuerdo, aunque haya que disimular algo lo que se dice realmente.
Parto de la base de que, lo digo siempre, en estos momentos y gracias a nuestros agricultores, a las tecnologías y, sobre todo, a nuestros excelentes técnicos enólogos, estamos haciendo los mejores vinos de toda nuestra historia. Esto está claro, pero, como se suele decir, el hombre propone y Dios dispone. Y la naturaleza, la climatología, los elementos hacen que, a veces, no todo sea un camino de rosas.
Digo esto porque este año, todos lo sabemos, hay vinos que dejan mucho que desear, tanto en blancos como en tintos, pero creo que más aún en blancos. Sea por el mosquito, sea por la araña, sea por la climatología, o, más bien, por el conjunto de todo esto, hemos tenido en algunos casos, uvas que dejaban mucho de desear y ya saben que con buenas uvas se pueden hacer malos vinos, pero con malas uvas es difícil hacer buenos vinos, por mucho que nuestros técnicos se esfuercen, que lo hacen y sacan, aun así, vinos decentes y conseguidos con lo que tienen.
Hay sitios donde las uvas han entrado con 6, 5º, no es lo normal, pero ha habido, y uvas con 9 grados, si ha sido abundante en muchas zonas. Y no solo por grandes producciones, que también, pero es que la uva no ha madurado correctamente y por más que se dejaba en el tiempo, no conseguía ganar en grado, por lo que, al final, se tenía que vendimiar así, con el correspondiente problema de elaboración y, al cabo, de calidad.
Así las cosas, en estos momentos tenemos unos vinos, una parte de los vinos, por supuesto no todos, que tienen una graduación muy baja, y no solo esto, que ya de por si no es poco, es que además son vinos planos, que no dicen nada, y, reconozcámoslo, con una calidad baja, al menos inferior a la que últimamente nos tenían acostumbrados.
Y digo esto por los comentarios continuos que me llegan, tanto de graneles, como ya de embotellados, hay mucha gente y consumidores que se sorprenden negativamente al probar los vinos nuevos, que, en estos momentos, sobre todo los blancos, deberían estar en su momento álgido de frescura, fruta y juventud, y ya, en diciembre, hay quien se queja de esto.
Mi pregunta también es ¿Qué será de estos vinos a partir de abril o mayo, cuando suban las temperaturas? Si ahora se medio mantienen, muchos, en esas fechas, se caerán completamente.
No son todos, está claro, seguimos teniendo buenos vinos, no lo dudo, pero hay que estar atentos a este apartado de vinos que no son tan buenos y ue debemos tener en cuenta no sea que lo que vamos ganando en consumo, lo perdamos. Hay que vigilar el vino este año y, aun sabiendo que no serán vinos cuya añada pase a la historia, al menos por la buena calidad, podamos defenderlos lo mejor posible tanto interior como exteriormente.
Creo que es mi deber comentarles la realidad de los mercados y así lo hago.
Controlemos este extremo, nos va a todos
Cuídense mucho y ya saben, PROMOCIONEMOS EL VINO. LA VIDA SIEMPRE MEJOR CON VINO.
Javier Sánchez-Migallón Royo