
Hará 30 años, o más, o menos, no recuerdo exactamente los que hace, pero muchos, concretamente cuando se empezó a primar la reestructuración del viñedo en España (cosa que no veo mal, que conste), vino el entonces consejero de agricultura de Castilla La Mancha a dar una charla explicativa del mismo, a mi población. Visto lo visto de las explicaciones que dio, en el turnos de preguntas posterior le dije que, si no lo habían estipulado bien las condiciones de este, podrían ocurrir dos cosas, una era una sobre producción en algunas zonas que traería problemas de comercialización y otra que podían cambiar el problema de color, del blanco al tinto. Daba la casualidad, además, que ese año por cosecha muy mala de tinto, en Mancha se llegó a pagar la uva a 185 pesetas kilo, cuando lo normal estaba sobre 20, 30 o 50 los mejores años.
El consejero esbozó una sonrisilla como diciendo: este ni sabe de lo que va, ni sabe lo que dice. Yo simplemente le dije que la ventaja que yo tenía es que lo dejaba por escrito. Y así lo hice, haciendo esa misma semana un artículo al respecto.
No es que me quiera poner medallas, creo, es más, que yo no llevaba toda la razón, la reconversión, sin duda ha sido una cosa buena para modernizar y hacer más competitivos nuestros viñedos, no cabe duda, también es cierto que hemos perdido miles de hectáreas de viñedos viejos, estupendos, que se han cambiado por espalderas de regadío y que han pasado de dar tres kilos a 30, y que, aunque espalderas de riego moderado y producción también moderada, dan una calidad muy buena, hay otras de grandes producciones que dan unas calidades bastantes malas. Encontrándonos con tintos, sobre todo, que da poco menos que pena verlos y catarlos.
Una vez dicho esto, y sin saber asegurar si es debido a la bajada de calidades, o simplemente a modas, que podrán quedarse o ser más o menos pasajeras, paso al meollo del articulo y su título:
Todos hemos observado, en poco tiempo, yo diría que en poco más de un año, que lo que nunca había sucedido empezó a pasar: los vinos tintos no se vendían, bajaban de precio y se situaban, ya digo que, por vez primera, por debajo de los vinos blancos en el precio (hace años hubo algún conato, pero que apenas duró y por otras circunstancias). Esto, como digo, empezó hace un año y ahora mismo, aunque los tintos comerciales se pueden decir que están más o menos a la par de los blancos, comercialmente hablando están muy por debajo, lo que puede llevar de nuevo a precios más bajos que los blancos.
Nadie se lo explica bien, pero se pregunta y compra mucho más por los blancos que por los tintos. Francia, por ejemplo, en 10 años ha perdido un tercio de los consumidores de vino tinto, un 33% más o menos de consumo de tintos, lo que es mucho y más en un país con tradición de consumo alto de vinos y más en tintos.
Están de moda los vinos blancos y los espumosos, atención a los espumosos, que crecen enormemente. El consumidor se inclina por vinos frescos, alegres, fáciles de beber y deja los tintos de lado o, yo creo, que los mira para ocasiones especiales, aumentando la calidad de los que bebe, pero en comidas o cenas más especiales y deja el blanco para el consumo más normal uy diario, pero que es lo que más suma.
Hay que tener en cuenta y vigilar de cerca estos cambios de tendencias en los consumos, el mercado de granel ya lo está notando desde hace tiempo y se va acuciando con el tiempo, hablando con bodegas la inmensa mayoría me comenta que lo poco que preguntan es principalmente por blanco y también me comentan que, en ferias internacionales pasadas, también el interés por el blanco y espumosos, fue mucho mayor que por el tinto.
Nos tenemos que ir adaptando a lo que consumidor va pidiendo y más si esta tendencia se está generalizando, atentos, por tanto, a blancos y espumosos.
Cuídense mucho y ya saben, PROMOCIONEMOS EL VINO. SIEMPRE MEJOR CON VINO