Cada semana, al ponerme delante del ordenador para escribir el comentario semanal sobre el vino, va precedido de una reflexión, de un darle vueltas, a veces durante varios días, ya que estimo que es una gran responsabilidad, estás escribiendo para miles de personas que te van a leer y que, al menos es mi creencia, toman muy en cuenta tus opiniones y tus informaciones.

Es cierto que escritores sobre el vino hay muchos, grandes profesionales y con plumas mucho más doctas que la mía. También creo que no es lo mismo escribir sobre el vino, que comentar mercados, precios, comercio tendencias, etc. Del vino. Alguien puede escribir sobre un vino y dar sus impresiones, cata, aromas, color… Y puede equivocarse o no, simplemente es su opinión, una opinión más o menos profesional, con la que se podrá o no estar de acuerdo, pero no pasa de eso, de ser una opinión personal, que afecta relativamente y en función de quien la haga a ese vino en concreto. Que un Gurú del vino puntúe alto o bajo un vino, efectivamente puede hacer que ese vino se venda o no se venda. Luego hay otros, la mayoría, cuya opinión no se tiene tanto en cuenta

Pero informadores de vino, tal y cómo lo hacemos en El Correo del Vino y en los comentarios personales que cada día hacemos en el diario y cada semana en el diario, en la web y en la newsletter semanal, estamos poco, muy pocos. No es ponerme medallas, ni mucho más o menos, pero que lo haga a diario creo que solo está El Correo del Vino y mi persona, no hay nadie más que comente a diario la marcha de los mercados del vino a granel. 

Que lo hagan semanalmente, pues yo creo que estamos solamente dos en toda España, otros escriben, pero se limitan siempre a copiar datos y comentarlos, casi nunca a verter sus opiniones.

En un ercer estadio está quien puntual y esporádicamente comenta el estado de los mercados y de los vinos, como pueden ser, por ejemplo, los sindicatos y organizaciones agrarias con cobertura más o menos nacional.

Y me dirán ustedes que a qué viene todo esto. Pues volvemos al principio, a la gran responsabilidad que tenemos a la hora de hacer comentarios o vaticinios sobre los mercados del vino. Que uno de nosotros una semana pueda decir que el vino está subiendo, o que el vino está bajando, puede repercutir muy mucho en el mercado y en la económica de mucha gente.

No es que podamos manejar el mercado, ni mucho menos, ni tenemos tanta importancia, ni lo lograríamos, ya saben ustedes que yo al menos, siempre digo que este mercado no hay quien lo domine y quien le ha echado un pulso, siempre lo ha perdido. Pero no es menos cierto que si uno de nosotros, asegura que hay una subida o bajada del vino, al menos el mercado se mueve en el aspecto de tomar contactos, hablar, ver el pulso, interesarse por precios, etc. Luego el mercado hará lo que tenga que hacer.

Es por eso que mi postura, cada vez más, es la de intentar exponer el máximo de datos posibles y en todo caso, decir lo que es normal que pueda pasar en el mercado del vino, pero siempre haciendo la salvedad de que puede pasar cualquier cosa. Quien iba a esperar en abril del año pasado, cuando se hablaba de destilación de crisis, cuando mucha gente me preguntaba si creía que el vino podía llegar a pagarse aun euro, cuando estaba sobre 1,80, y terminamos esa campaña, en apenas un par de meses a 3,50 y entonces preguntaban si superaría los 4 euros o no. Por so digo, es arriesgado hacer futuribles ya que puedes llevar a error, por supuesto sin pretenderlo, a mucha gente. Hay cosas que en un principio caen de cajón y parece que es imposible equivocarte. Hace unos años, cuando los vinos blancos superaron los cuatro euros y los tintos los 5, con una cortísima cosecha, precios en constante subida. Era claro que el vino seguiría ese rumbo alcista o al menos se mantendría y sin embargo de la noche a la mañana comenzó a bajar a bajar y parecía que la bajada no tenía fondo. Nadie lo esperaba tampoco.

Somos humanos, nos podemos equivocar, por supuesto. Mala intención, si estoy seguro que nadie tiene y si yo dijese que espero que el vino suba o baje, sería porque creería firmemente en ello, sin mayor pretensión que la de intentar orientar lo mejor posible a quien me lee.

Por eso me exijo y pido la máxima responsabilidad a la hora de verter opiniones, más si son opiniones a futuro, ya que, aún sin querer, se puede hacer mucho daño. A buen entendedor, con pocas palabras bastan…

¡¡¡Cuídense!!! Y ya saben, promocionemos el vino… MEJOR CON VINO

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