La continua bajada de consumo interno en España, que nos vuelve a datos de la pandemia, y que ya no llegamos a 9 millones de hl. al año, con 100 millones de turistas, que se beben lo suyo. La también continua y más importante por su cantidad, bajada de las exportaciones españolas con descensos superiores al 20%. Y la situación mundial de consumo, me hacen pensar que, lo que hasta ahora entendíamos por el sector del vino ya no se parece en nada a lo que era hace unos años, pocos años, pero que hay que actuar.

Miren, ya desde los años y las perspectivas que tengo, que tenemos, y recopilando en la memoria vemos grandes cambios que ha tenido el mundo del vino, y la esperanza y lo bueno, es que, siempre nos hemos sabido adaptar, aunque en el camino hayan caído bastantes, pero al final se sale. Recuerdo, por ejemplo, la adaptación que tuvimos que hacer a saber exportar vino, las famosas exportaciones a Rusia, creo que, encabezadas por Román Cantarero, hace 50 años o más. Era algo que ni las cooperativas no la mayoría de los elaboradores sabían y llamaba enormemente la atención. Hoy las exportaciones son el primer motor de comercialización de nuestros vinos

Recuerden también el cambio que hubo cuando el negocio estaba en parte dedicado y salvado por las alcoholeras, las destilaciones masivas, las inmovilizaciones tintando los vinos, eso también pasó y nos adaptamos a ello. Los transfer de destilaciones a otros países en España y la llegada de los primeros vinos Argentinos mucho más baratos y que alarmaron y desestabilizaron los mercados.

Termino la historia con la gran adaptación que tuvimos y tenemos que sufrir , primero con la prima por el arranque de viñedos, y luego la transformación y modernización profunda de los viñedos, convirtiéndolos en espalderas y de las bodegas y cooperativas modernizando como no se podía soñar sus instalaciones, teniendo, en estos momentos, lo más avanzado en elaboración, conservación y embotellado de nuestros vinos.

A todo esto, nos hemos adaptados y hemos ido superando los inconvenientes y, como antes digo, siempre hemos salido victoriosos.

Ahora nos toca un nuevo cambio y cuanto antes lo comencemos, mejor será. Y lo primero, a mi entender, es adaptar producción a consumo. Cosechas que tuvimos superiores a 50 millones de hectolitros y normales entre 44 y 47 cada año, hoy día serían desastrosas para todo el sector, serían insuperables desde cualquier punto de vista. Vemos que con 33-34 aún nos sobra vino, por tanto, hay que adaptarse a producciones que sean comercializables en su totalidad.

Otra, que ya está en movimiento es adaptar vinos a los gustos de los cada vez menos consumidores que tenemos para no perderlos, y yo en esto daría dos maneras. Una vinos más tradicionales de calidad contrastada, hay mucho consumidor que exige un vino de una calidad superior, aunque la tenga que pagar. También adaptarnos a lo que la juventud, sobre todo, consume, bebidas que deben estar basadas en vino, pero que no tengan nada que ver con el vino, una bebida fresca, en muchos casos con burbujas, con sabores diferentes y graduaciones bajas. Y luego intentar conseguir los vinos 0,0 que sean agradables y que se parezcan más a lo que es el vino, o bien que sean diferentes al vino, pero que tengan sabores que gusten a la juventud.

En fin, continuaremos con el tema, ya que lo estimo muy importante, hay que adaptarse y estoy seguro de que, como siempre, sabremos hacerlo.

Los precios de la uva en Mancha, aunque no son todos iguales, pero lo más general se puede dar como 3,80 Ptas. grado/Kilo, 0,0228384 € grado/kilo, más 2 Ptas. Kilo de portes o bonificación

0.0120202 € kilo. Para la uva blanca y 3,15 Ptas. Grado/kilo (0,0189318 € Grado /Kilo) más la misma bonificación

Cuídense mucho y ya saben, PROMOCIONEMOS EL VINO. LA VIDA SIEMPRE MEJOR CON VINO.

Javier Sánchez-Migallón Royo

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