Me enfrento a este articulo con cierto temor, por si se mal interpreta en lo que voy a decir, cosa que no quiero e intentaré que no lo parezca, quien me sigue, desde hace la friolera de 36 años escribiendo cada día, cada semana, ya sabe que el único afán que siempre me ha movido al escribir cualquier articulo es dar mi más sincera opinión y una defensa siempre del sector del vino, de todo el sector al que amo enormemente.

Y es que no quiero que se pueda pensar que me quiero decantar hacia una parte olvidando a la otra. O viceversa, no, siempre he dicho, ya lo saben, que en esto o jugamos todos o se rompe la baraja, que, si alguien tira siempre hacia un lado de la soga, esta termina por romperse.

Y cuando lo suyo sería en estos momentos, hablar de la vendimia, de operaciones de vino, del mercado y del comercio, que es lo importante, me creo también en la obligación de, sin dejar esto, por supuesto, tartar otros temas. El de las disputas de los precios de la uva, año tras año, se pague lo que se pague, siempre hay discrepancias, siempre hay conflicto.

Como tengo la suerte de que lo que pienso y digo queda siempre por escrito (a veces es bueno, otras malo, pero siempre lo acepto), pues bien, en artículo publicado el 10 de julio, hace dos meses, comentaba que se fueran haciendo reuniones para el precio de la uva y el seguro complicado coste de producción, que, si no, traería problemas… Creo que sobra cualquier otro comentario viendo la situación…

No me voy a meter en si se le saca dinero, se cubren gastos o no, a la uva con estos precios, depende, también lo dije, de múltiples factores, cada finca, creo, lleva un coste de producción diferente. Si diré que el precio de la uva debe de cubrir los costes, por supuesto. El viticultor es el primer eslabón de la cadena, no solo aporta la materia prima, también hace, más en La Mancha, por ejemplo, un enorme favor al medio ambiente con la manta vegetal que tiene durante el verano, donde si no, sería un secarral árido y desértico, es necesario al 100x 100, y debe de percibir una precio digno y justo por su producto, nadie lo duda y nadie creo que al poner un precio lo haga pensando en fastidiar al agricultor, seguro que no.

Pasamos al siguiente escalón, que yo lo dividiría en dos, claramente diferenciados, el sector cooperativo y el elaborador particular, persiguen el mismo fin, con medios y armas diferentes, vender el vino al mejor precio posible y siempre también, como el agricultor, debiendo percibir un precio digno y suficiente por su mercancía. Las cooperativas al fin y al cabo son los agricultores, por lo que esta uva no tiene precio, no lo debe tener ni periodo de pago, se le puede perder o ganar, depende de los mercados y de la comercialización, pero deben de cubrir gastos y ganancias, nadie tampoco lo duda.

Luego tenemos al elaborador particular, como digo debe de percibir igualmente un precio digno. Y sinceramente creo que es uno de los más olvidados, por varios motivos, creo que recae sobre ellos una responsabilidad excesiva, representan apenas un 10% de la uva, al menos en La Mancha ya que el resto va a las cooperativas, y sobre sus espaldas siempre recae la difícil tarea de poner precio a las uvas, cuando realmente la repercusión es mínima, ese 10% solamente, el gran problema del precio de la uva debe recaer en las cooperativas que comercializan el 90% del productor, y estas, a la vez, no pueden poner precio ya que van a resultados, por lo que esta responsabilidad tampoco debe de caer sobre ellas.

Pero aquí tenemos al elaborador particular, hay grandes, pero también muchos pequeños, que arriesgan capital y trabajo y que hay años que tampoco sacan el dinero que han pagado, a este sin embargo nadie lo apoya, solo se protesta sobre el precio de la uva SIEMPRE, y luego se olvidan de ellos hasta el año que viene que vuelvan nuevas protestas, entre tanto, en este periodo están los largos días de invierno en los que nadie llama para preguntar por su vino, el ver si el vino sube o baja y el temor de venderlo o no y  a qué precio. Esta campaña pasada a muchos les ha costado dinero la elaboración y es natural que teman a esta. ¿Quién los apoya? ¿Sindicatos, políticos? Nadie, si sacan algo como este año la destilación o inmovilización ¿a qué precio? ¿Qué cuota les ha correspondido a los particulares? Perdidas sobre perdidas. Siempre he dicho que cuando han podido pagar la uva cara la han pagado y sin protestas, si han visto que podían ganar un euro han pagado más para coger más uvas. Para ellos, incluidas cooperativas, no hay coste mínimo de producción ¿Por qué? Si deben de pagar un coste mino por la uva deberían cobrar un coste mínimo por el vino ¿o No?

Me estoy alargando, creo que la idea del articulo ya está clara. No he metido, hasta ahora, al industrial, pero lo meto igual, ese empresario que compra su cisterna de vino, la embotella y luego se tiene que enfrentar a la gran superficie a ver qué precio le quieren pagar por su vino, y ahí no vale la protesta, ahí son lentejas, si quieres las tomas y si no las dejas y si protestas y haces ruido te plantan la cruz y has terminado ¿Tampoco este empresario tiene derecho a cubrir costes?.

Resumiendo, y englobando, que basta ya de mirar solo a un lado o a otro del sector, que aquí estamos todos juntos y en lugar de enfrentamientos hace falta unión, y defender al sector, en su conjunto, no a una parte u otra, según conveniencias, que, desde el agricultor, hasta el que pone su botella en el lineal del supermercado, pasando por elaboradores y cooperativas, todos, deben de tener las mismas ayudas, oportunidades, DERECHOS Y DEBERES…

¡¡¡Cuídense!!! Y ya saben, promocionemos el vino…

A 11 de septiembre de 2020

Javier Sánchez-Migallón Royo

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