Comenzamos desde el 1 de agosto una nueva campaña, la 2020/21, esperemos que sea mejor que la que hemos terminado, que, como ya les comentaba la semana pasada, mejor dejarla en el olvido, como el annus horribilis del vino, de la economía y, sobre todo, de la salud.

Lamento no poder ser muy optimista a la hora de predecir lo que nos puede traer esta campaña y ojalá me equivoque, sería el primero en alegrarme. Si predecir siempre es arriesgado, en el mundo del vino es casi suicida, ya que estamos acostumbrados a que las predicciones se vuelvan contra uno. Por tanto y siempre lo digo así, la predicción la baso en circunstancias normales de la marcha del negocio en función de los datos que tenemos sobre la mesa, si luego cambian, como ha pasado este año con el Covid, como es natural nadie puede imaginarse que pasaría lo que nos ha pasado.

Empezamos por la vendimia y no es pequeño el movimiento que hay, de inicio por la previsión de cosecha. Todos ustedes habrán oído cantidades enormemente dispares, yo, sinceramente les digo, he oído desde 43 millones de Hl. hasta 60 Millones de hl., como verán la diferencia es monumental y decisiva a la hora de ver lo que la campaña puede traernos. De momento me van a permitir que yo no entre en esta guerra de cifras, mi labor es informar y no quiero poder influir en esto cuando en realidad, no sé exactamente la posible cosecha. Si les puedo decir que creo y estimo que ninguna de las dos cifras será la definitiva, creo que tendremos más de esos 43 y menos de 60.

Pero da igual, por supuesto cuanto más suba la cifra más complicada será la comercialización, eso es de cajón, Y yo creo que sea una u otra la comercialización será muy complicada en esta próxima campaña, hay que tener en cuenta que las previsiones de Italia son de cosecha alta, de Francia, superior, aunque no grande y de España, sea de una u otra manera creo que al final la calificaremos de grande. En el computo internacional y sobre todo en el de nuestros más directos competidores va a haber vino de sobra, por lo que las exportaciones van a ser complicadas y con una feroz lucha en los mercados internacionales entre todo el que salga a la palestra de las ventas.

Por otro lado, estos mercados internacionales están en parte cerrados, si no del todo, si de una manera importante, por varias causas, pero todas ellas en derredor de la pandemia. La crisis económica con carácter mundial y destacada en España nos va a pasar factura, el incremento del paro, la posible bajada de sueldos y la gran incertidumbre, hace que el consumo del vino baje. Como yo digo siempre, quien va a un supermercado a comprar y tiene escasez de dinero, tira antes de la caja de leche que de la del vino, esto es una realidad.

La caída casi total del turismo, el otro día daban que en julio nos habían visitado un 95% menos de turistas, de unos 8.750.000 del año pasado habían pasado a poco más de 250.000, con un gasto menor de un 98%, nos da la cifra decepcionante y millones de litros menos que se consumen. Cuando parecía que se abriría el turismo, hemos vuelto a cerrar por los rebrotes tan fuertes que tenemos.

Esta situación, tanto sanitaria como económica, no esperen que se resuelva en un par de meses, ha venido para quedarse con nosotros, por desgracia, bastante tiempo y nuestro sector, muy dependiente de bares, restaurantes, turismo y de la economía mundial, lo ha notado, lo está notando y lo notará, por lo que en cuanto a comercializar la cosecha próxima de una manera fácil, lo veo imposible.

Venimos de una cosecha corta, de 37 millones de mosto y vino y ya ven el resultado de final de campaña que tenemos, vinos a la baja, vino en las bodegas sin venderse y por tanto unos excedentes que sumar a la próxima cosecha que harán que la cantidad de vino que tengamos sea importante, yo diría que casi imposible de sacar adelante.

Ya se está comenzando a pedir ayudas para el sector, nuevas destilaciones, nuevos almacenamientos y nueva poda en verde, si acaso, cuando llegue su tiempo. Todo ello en cantidades mayores, con un superior presupuesto al de este año que, como hemos visto, no ha sido malo, pero ha sido a todas luces insuficientes. ¿Cuánto será suficiente este año? La cantidad resultante a esta pregunta me da una cifra también imposible de aceptar por parte de la Unión Europea por el montante económico que haría falta.

Dejando la comercialización si quiero comentar el inminente precio de la uva que se pondrá en las tablillas y que marcará, igualmente, el precio de salida de los vinos en esta campaña. Para ello, no voy a decir que sea más o menos, no me corresponde a mi decidirlo. Si quiero decir que haya un concienzudo estudio, un dialogo entre todas las partes sin estridencias. Un debate sereno, equilibrado y mirando, no solo a uno mismo, sino al conjunto del sector. Y poner un precio que no sea abusivo para nadie, que el agricultor, en función de su cosecha, muy variable este año en función de zonas y tipo de plantación, saque un precio justo, sí, pero a la vez que el elaborador también tenga, dadas las circunstancias en las que estamos, un margen suficiente para poder vender sus vinos, y lo va a tener complicado, pero también tiene que sacar ese margen comercial por pequeño que sea y que el exportador y el industrial pueda poner ese vino o esa botella en el mercado a un precio que le deje también su pequeño margen comercial.

Es difícil, lo sé, y más en esta campaña en la que como no tengamos cuidado los precios se pueden resentir desde un principio. Por eso pido, más que nunca, unión, acuerdo, respeto mutuo y que todos saquen el cuello en esta difícil campaña

Como reza el lema que se ve en todos sitios y que creo que viene a medida para nuestro sector:

DE ESTA SALIMOS TODOS JUNTOS O NO SALIMOS…

¡¡¡Cuídense!!! Y ya saben, promocionemos el vino…

Javier Sánchez-Migallón Royo

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