Les quería comentar, y lo haré, principalmente los datos que sacan El OEMV y la Interprofesional del vino, correspondiente al mes de enero pasado. Pero antes quiero comentarles que, en el reparto de los célebres 11.000 millones, de los que 7.000 serían para empresas, que a la mayoría del sector del vino nos dejan fuera.

Efectivamente, lo pueden ver en el BOE del 13 de marzo, del sábado pasado, en el que vienen publicadas las condiciones y epígrafes que se pueden acoger, el vino queda fuera., lo pueden ver en los siguientes recortes:

Faltan los epígrafes 1102 y 1104 que serían los del vino. Acogen a la sidra, por ejemplo, pero no al vino. Aunque ponga bebidas fermentadas a partir de frutas, el vino no entra dentro de este epígrafe. Sin querer menospreciar a la sidra, como es natural, pero creo sinceramente que el impacto económico y de puestos de trabajo del mundo del vino supera enormemente al de la sidra, que ya digo, no hay por qué quitarla, pero sí incluir al vino. Es más, creo que, tal y como estamos, lo de los epígrafes sobra y habría que ayudar a toda empresa o sector que lo necesite, sea del epígrafe que fuera.

Por tanto, desde El Correo del Vino pido a las instituciones, asociaciones, sindicatos, etc. Que eleven sus protestas al gobierno y exijan que a nuestro sector no se le dé de lado y que lo incluyan en las ayudas tan necesarias.

Dicho esto, paso a comentarles por encima los datos que nos aportan, como digo al principio, a través del INFOVI, y analizados por el OEMV y la Interprofesional del vino de España, este informe, completo, lo pueden descargar desde las páginas web de estas instituciones, o en esta misma página en el enlace que pueden ver abajo de descarga.

La producción de vino de esta campaña es de 40,76 MHL. (+21,4%) aumentando en 7,2 millones de Hl. Con respecto a la anterior. Mosto 5,1 millones, lo que hace un total de 45,86 MHl.
Las existencias de vino, agárrense es de 62,3 MHl DE VINO Y MOSTO A 31 DE ENERO, QUE SUPONEN +7,9 MHl MÁS (+14,6%). De ellos 56,5 millones de hl, corresponden a existencias de vino (+13% o casi 6,5 millones hl más) y 5,7 millones hl, a existencias finales de mosto sin concentrar (+35% o 1,5 millones hl más).
Como pueden ver las existencias, siguen siendo una pesada losa que tenemos encima. Y que, ya casi mediada la campaña (al 31 de enero que son los datos) tenemos más de una vendimia de excedentes y lo malo no es solo eso, es que van saliendo muy despacio por la falta de demanda que tenemos. Hace unos días daba la noticia de que, por ejemplo, Italia decía que tenía siete mil millones de litros de excedentes en bodegas. Sudáfrica daba 300 millones, España, pásenlo de millones de hectolitros a millones de litros y hablamos de seis mil doscientos cincuenta millones de litros de excedentes… Muchos millones, demasiados creo yo…
Siguiendo con los datos creció un 119% lo destinado a vinagrerías, excelente dato para las vinagrerías, sin embargo, cayó un 51% lo destinado a destilerías.
La estimación de consumo nacional cae a 9 MILLONES HL (-17,6%). Menores entradas (-21,6%) y salidas (-20,9%) de vino entre las bodegas españolas en el mes de enero de 2021. También cayó la diferencia neta entre ambas (-18,6%).
En la primera mitad de campaña, el consumo se habría reducido en 1,2 millones de hl, siendo los meses de septiembre, octubre y noviembre del pasado año, en los que más se redujo (-0,9 millones hl en esos 3 meses).

Sobre estos últimos datos quiero hacer también un comentario aparte. Con lo que nos ha costado subir el consumo de vino nacional, cuando ya estábamos en 11 millones de hl bajamos de nuevo a 9. Todos dicen que el consumo de vino comprado en alimentación ha subido durante la pandemia. Esto nos da la certeza de que una parte muy importante del consumo nacional no lo consumimos los nacionales, y es consumido por el turismo internacional que nos visita, por lo que el consumo real de los españoles es muy bajo, sin duda un dato a estudiar y meditar de nuevo, al ser tan bajo el consumo que tenemos y cada año subir la producción, son datos que cada año se contraponen aún más. Así nos va….
¡¡¡Cuídense!!! Y ya saben, promocionemos el vino… Todos juntos

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3 comentarios

  1. Y además nos encontramos con la paradoja de la valoración de existencias en las bodegas en la era del COVID-19.
    1. Las bodegas serán el único sector que tenga que pagar este año un impuesto de sociedades (IS) parecido al del año pasado aún a pesar de tener pérdidas operativas.
    2. Ninguno de los 100 sectores que serán favorecidos por el Real Decreto-ley 5/2021, de 12 de marzo, de medidas extraordinarias de apoyo a la solvencia empresarial en respuesta a la pandemia de la COVID-19 pagarán algo parecido por el IS en 2020 que en 2019.
    Ante una crisis económica como la vivida en el año 2020 todos los sectores recogidos en este Real Decreto disminuyeron sus ventas de una manera importante pero a la vez disminuyeron buena parte de sus gastos variables. La industria textil o las artes gráficas dejaron de hacer acopio de telas y papel, la fabricación de artículos de joyería dejó de comprar oro o acero, el comercio al por mayor dejó de comprar a los fabricantes y el comercio al por menor dejó de comprar a los mayoristas. El sector del transporte dejó de adquirir vehículos nuevos y los hoteles y restaurantes dejaron de comprar productos de todo tipo y de utilizar servicios, los alquileres también dejaron de utilizar los servicios necesarios y las actividades culturales, deportivas y de ocio bajaron sus gastos variables casi a cero.
    Este hecho supone que en estos sectores sus existencias de final de año serán muchos menores que el de 2019 y se jugarán sus resultados anuales a la diferencia entre ingresos reales y gastos.
    Sin embargo en la mayoría de las bodegas, por la idiosincrasia de nuestro negocio, tuvimos que seguir haciendo frente a los mismos gastos variables, aun a pesar de que los ingresos disminuyeron de media alrededor del 20%, con un impacto negativo mucho mayor en las pequeñas y medianas bodegas que no venden en el canal alimentación. El ciclo de la cosecha de uva es inexorable y tuvimos que hacer frente a todos los gastos variables en el área de viticultura como si no estuviese pasando nada. Es más, con una cosecha histórica que hizo que incrementásemos los trabajos en la viña en un coste superior al 25% por hectárea. Y por supuesto todo el proceso de elaboración de vino tuvo que hacerse como si tampoco pasase nada porque el ciclo de elaboración no espera y necesita de todas las materias primas y personal necesario para llevarse a cabo.
    Pues bien, todos esos gastos en los que incurrimos para mantener sanos nuestros viñedos y cuidar de los viticultores a los que compramos la uva año tras año, son una trampa de liquidez en nuestros estados financieros que acarrearán un pago en el próximo IS que no es acorde con nuestra situación.
    La disminución de las ventas que se han producido en nuestras bodegas, solo trasladarán una pequeña parte a nuestra disminución de ingresos fiscales, porque la parte no vendida se convertirá en existencias con más valor que incrementará esos menores ingresos. Y además sumaremos todo el resto de existencias nuevas provenientes de esa histórica cosecha de 2020 que incrementa más nuestros ingresos.
    Y aquí viene la paradoja de la valoración de existencias en las bodegas en la época del COVID-19. Aún vendiendo un 20% menos de media a nivel nacional ( y por tanto generando mucho menos cash-flow y comprometiendo la liquidez) vamos a tener un aumento en el valor de la existencias tal, que hará que nuestros beneficios y por tanto la cuota del Impuesto de Sociedades sea similar a los del año 2019.

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