Quizá me digan que es demasiado pronto para abordar el posible problema que les voy a plantear, apenas las uvas han comenzado a asomar entre las hojas recién nacidas y les voy a hablar de la vendimia, si, de una próxima vendimia que quizá me equivoque, pero que veo conflictiva. Si ya de siempre lo es de por sí, creo que este año puede tener un plus aún mayor de conflictividad por lo que les quiero exponer a continuación:

Ya saben que el poner precio a la uva es siempre el principal dilema que, en los albores de la vendimia se da. Nunca es suficiente para el agricultor y siempre es excesivo para el comprador de uvas. Marca, además, el precio de arranque de los mostos y vinos nuevos y siempre tenemos el natural tira y afloja hasta que, en función de una serie de parámetros como cantidad de cosecha, calidad, excedentes, etc. Se pone.

Siempre digo que no es lógico que lo que supone una mínima cantidad de uva que es la que realmente se compra, ya que la inmensa mayoría va a cooperativas y otra parte muy importante para el autoconsumo de bodegas, que no tienen, como es natural, precio, pues ese 10-15% de uva es la que marca conflictos y precios, quizá no sea lo justo, pero si es la realidad.

Este año veo el conflicto mayor y lo escribo ahora porque creo que los problemas, si se intentan solucionar con tiempo, sería mucho mejor, al menos no nos pilla por sorpresa a nadie. Y dentro de mi neutralidad, que intento al menos cada semana, y con la “facilidad” entre comillas, de ver los toros desde la barrera, veo que esta vendimia las quejas van a venir por todos lados, me dirán ustedes que como siempre, sí, pero es que creo que este año todos van a tener razones fundadas para intentar arrimar lo máximo la ascua a su sardina. Me explico:

Empezamos por el agricultor y, para todos voy a presuponer una cosecha que en estos momentos en España se puede catalogar de normal, de 45 millones de hectolitros entre vino y mosto, si esta cantidad variara, también podría variar el supuesto que les doy. Que conste que no pretendo dar un avance de cosecha, sería absurdo en estos momentos, es simplemente un simulacro. Sigo. Si la cosecha fuera esa lo normal es que el precio de la uva bajara con respecto a la del año pasado que fue de 39,9 millones, a más cosecha menos precio. Pero el agricultor se va a quejar, y ya digo que creo que, con razón, y lo hará por el incremento de todos sus costes, gasoil, electricidad, abonos productos fitosanitarios, mano de obra, etc. Etc. Es cierto que todo le ha subido y no poco. Por otro lado, se pretenderá que se ponga un precio mínimo, como ya viene siendo habitual, que cubra, como mínimo los costes de producción, sobre esto hablaré más tarde. Pero este precio subirá por lo antes expuesto con total seguridad.

Pasamos al elaborador, que apostará por bajar el precio de la uva, no solo por el incremento de cosecha en el supuesto que les pongo, esgrimirá igualmente, y también con toda la razón del mundo, el incremento de costes que lleva, no solo bancarios que se espera que para la vendimia estén más caros, también y sobre todo el de la energía, este año el hacer fermentaciones controladas va a suponer un sobre coste de energía muy importante, imagínense lo que costará, más si las temperaturas son altas, mantener un depósito de un millón de litros a temperaturas cercanas a veinte grados, el coste va a ser brutal. Igualmente le ha subido los costes de todos los productos necesarios para la elaboración de los vinos. Luego también puede esgrimir que si este año con Francia, Italia, España y a nivel mundial la cosecha ha sido baja, de las más bajas de la historia y miren como tenemos el vino a granel, si este año se toma como lógico que tanto España como Francia, Italia y otros países tengan mayor cosecha, lo normal es que el precio del vino baje también, por lo que con peores perspectivas se querrá curar en salud y bajar aún más el precio de la uva. También estimo que tiene, como el agricultor, toda la razón del mundo.

No nos olvidemos del industrial, el embotellador de vinos. Siempre he dicho y lo sigo manteniendo, y con esto vuelvo a lo que les he dicho antes de fijar un precio mínimo de compra, que esta obligación de fijar precios mínimos, si se hace, debería, para ser justos, ser una cadena que subiera de abajo arriba, es decir, si al agricultor se le adjudica un precio mínimo de uva (que puedo ver justo, aunque no sé de su legalidad en un mercado libre), también debería de ponerse un precio mínimo al elaborador de vender su vino y, como no, al embotellador que sus productos igualmente tuvieran un precio mínimo, quienes de ustedes embotellan ya saben lo que les ha subido todo, absolutamente todo, vidrio, plásticos, corchos, etiquetas, cartón, transporte, energía, en fin, todo, y no es justo que luego se enfrenten a que las grandes superficies no les admitan subidas y quien no tiene que pagar vino, por ejemplo, puedan hacerles una competencia desleal. Por tanto, si hay precio mínimo, sí, pero para todos, eso es lo justo.

Como verán, cuando aún, como les digo al principio, apenas asoman los incipientes racimillos de uvas, veo que podemos enfrentarnos a una de las vendimias más conflictivas de los últimos años, con el agravante de que todos tengan su parte de razón, por eso, si podemos empezar a llegar a acuerdos entre los sectores, mucho mejor. Tiempo al tiempo…

Cuídense mucho y ya saben, PROMOCIONEMOS EL VINO. SIEMPRE MEJOR CON VINO

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