Andrew J Linn 

Como es lógico, el negocio de las bebidas hace lo posible para proteger sus marcas. ¿Qué pasaría si hubiera camparis de Chile y Grecia, o ‘riojas’ de Rumanía o Australia? El Tribunal de Justicia de la UE ha dictaminado que un whisky alemán llamado Glen Buchenbach ya no puede usar la palabra ‘glen’ en su título. Según las normas europeas, el whisky escocés debe elaborarse en Escocia, pero, dado que este whisky se destila cerca de Stuttgart (Baviera) y se describe claramente como ‘producto de Alemania’ sin mencionar Escocia, ¿por qué el etiquetado representa un inconveniente?

La Scotch Whisky Association argumenta que el uso de la palabra gaélica ‘glen’, que significa barranco o valle, podría inducir a un error haciendo creer a los consumidores que se trata de un producto escocés. La marca respondió que nombró su whisky en honor a Buchenbachtal, siendo ‘tal’ la palabra alemana para valle. Buchenbach se encuentra en Baviera, por lo que el nombre Glen Buchenbach es técnica y geográficamente admisible.

Lo preocupante es que pueda ser solo cuestión de tiempo que algunas marcas españolas también se pongan en jaque. Llegará el día en el que algún funcionario de la UE desenfunde la burocracia para evitar que los consumidores españoles se arriesguen al engaño por vinos llamados ‘Ostras Pedrín’ (por supuesto, hecho de uvas, no de ostras), ‘Mosquita Muerta ‘ (no lleva insectos muertos), ‘El Hombre Bala’ (libre de plomo), ‘Envidia Cochina’ (sin pizca de carne de cerdo), y ‘El Grillo’ (no contiene grillos). Tampoco ‘La Perra Gorda’ está hecho de perras gordas.

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