Las intensas nevadas que han caído a principios de enero en la provincia de Valladolid han dejado unas bellas estampas sobre los viñedos. Imágenes idílicas de un manto blanco que también han tomado Valtravieso y que además de regalarnos postales para el recuerdo, han aportado grandes beneficios para las viñas. La nieve posee muchos efectos positivos para la planta, proporcionando hidratación y rebajando la presión de algunas plagas y enfermedades. De ahí la expresión “Año de nieves, año de bienes”, que asoma con fuerza en el refranero de forma totalmente justificada.  Gracias a las nevadas, es posible preservar muchos cultivos de un buen número de amenazas exteriores. Las bajas temperaturas impiden la proliferación de hongos y la aparición de insectos. Un efecto plaguicida e insecticida al que se une los beneficios de la descongelación del agua que al volver a su estado natural, va penetrando de forma paulatina en el suelo de forma homogénea, ideal para la vid. La viña es una planta muy resistente. Gracias a su carácter rústico tiene una capacidad increíble para adaptarse a las bajas temperaturas. Algunas de sus variedades pueden soportar hasta heladas de menos de 20 grados. Una circunstancia que, junto a los ya nombrados beneficios de la nieve, permiten intuir que durante los próximos meses Valtravieso podrá contar con una excelente uva y mantener así la mimada calidad de todos sus vinos.

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