Con motivo de un nuevo episodio de la pelea comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea, originada hace 16 años por la subvención a las empresas aeronáuticas Boeing y Airbus.


Pau Roca solicitó que el vino no se convierta en moneda de cambio y sea excluido de medidas de represalia como el aumento de tasas e impuestos a las respectivas importaciones.

La Organización Mundial del Comercio (OMC) acaba de publicar, el 13 de octubre de 2020, su decisión arbitral sobre la disputa originada en los subsidios al gigante aeronáutico Boeing, que autoriza a la Unión Europea a tomar contramedidas contra los Estados Unidos por un monto de 4.000 millones de dólares al año.

La decisión del 13 de octubre busca equilibrar la autorización otorgada hace un año a Estados Unidos para sobrecargar los productos europeos por 7.500 millones de dólares.

Se trata de un conflicto de 16 años vinculado a las subvenciones nacionales recibidas por dos gigantes aeronáuticos: Boeing y Airbus. Los perjuicios estimados por ambas partes a lo largo de este conflicto no pueden compensarse, sostienen los involucrados, sólo con medidas relativas a la construcción y comercialización de aviones. Luego, están imponiendo sanciones a otros productos. Así es como el vino se está convirtiendo en moneda de cambio en un conflicto en el que no tendría por qué tener parte.

Las sanciones adoptadas por Estados Unidos en 2019 en el contexto de la misma disputa ya han afectado gravemente al sector vitivinícola europeo. La decisión del 13 de octubre abre varias vías nuevas de conflicto entre ambas partes, pero a la vez crea ámbitos de negociación. En el primer sentido, hay una escalada de nuevas medidas de represalia. En efecto, Estados Unidos está lejos de haber alcanzado los 7.500 millones de dólares autorizados el año pasado y la Unión Europea tiene ahora la posibilidad de comenzar a desplegar un plan de sanciones por valor de 4.000 millones de dólares. El segundo camino es el del diálogo y la liberación de productos que no están directamente vinculados al conflicto de la negociación.

Si bien esta guerra entre dos gigantes muestra la importancia del vino para las economías, la Organización Internacional de la Vid y el Vino (OIV) pide que se aproveche la oportunidad y se realicen todos los esfuerzos necesarios para restablecer las condiciones del libre comercio para el vino.

Recordando que “el sector vitivinícola se ha visto fuertemente afectado por la crisis del Covid-19 en todo el mundo y que está impactado por eventos vinculados al cambio climático”, el director general de la OIV, Pau Roca, llamó a “no escatimar esfuerzos en todos los niveles para limitar los factores de estrés y trabajar para facilitar la recuperación».

Fuente: Organización Internacional de la Vid y el Vino (OIV)

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