Bodega Matarromera ha estado abierta al público desde sus inicios cuando el enoturismo en nuestro país estaba sólo en los inicios. Desde entonces ha apostado porque en sus instalaciones existiera un equilibrio entre lo productivo y lo lúdico.


El nuevo proyecto enoturístico dispondrá de un nuevo jardín de variedades de uvas autóctonas de la zona y tiene muy en cuenta, además, la sostenibilidad gracias a la automatización y domótica delos sistemas de iluminación, climatización y audiovisuales, como se ha explicado en el punto número 3.La gran novedad es la creación de nuevos espacios únicos y diferenciales para la difusión de la cultura del vino. El proyecto ha tenido muy en cuenta la posibilidad de acoger eventos de muy variado tipo y de una oferta enoturística a la carta para que el visitante pueda disfrutar de una experiencia única.

En definitiva, un ambicioso proyecto lleno de singularidades que conviven con un único objetivo, que cada persona que lo visite pueda vivir la “Esencia Matarromera

Diseño e interiorismo.

El diseño está concebido como un todo integrador, no trata sólo de desarrollar un proyecto de interiorismo o una aplicación de imagen corporativa exterior, trata de transmitir y hacer sentir la verdadera identidad y valores de Matarromera en cada uno de los detalles.

Cómo aliados lingüísticos los materiales escogidos tienen sus propias claves expresivas, la piedra de la zona y el humilde ladrillo nos acercan a la tradición y el arraigo con el entorno; el acero galvanizado y el roble nos transportan inequívocamente al paciente mundo del vino; y, por último, el hormigón nos habla de fuerza, tenacidad y permanencia. A nivel cromático se han respetado los tonos neutros y naturales de cada uno de los materiales complementándolos con terracota y acentos de blanco, negro, verde y burdeos que únicamente se utilizan para enfatizar alguna de las zonas, logrando así armonizar un conjunto cálido y amable.

Los diferentes espacios no han sido tratados como meros lugares, son espacios que nos hablan, espacios que se sienten, espacios que se viven y que están profundamente impregnados de la autenticidad de Matarromera. La innovación y diferenciación viene dada por las instalaciones artísticas desarrolladas en determinadas zonas del conjunto.

El “Jardín Varietal” con sus caminos de luz y palabra que nos conducirán hasta las cuatro variedades que se cultivan. La “Plaza de la Balconada” con sus pequeñas “escolleras” desde las que contemplar el mar de viñedos. La escalera de acceso a la planta superior del módulo de enoturismo con su mural de terroir y crianza. Los monolitos del acceso tratados como antiguos pilonos. La “Sala de los Insignes” camino de reconocimiento y puesta en valor de las personas que mejoran el mundo que nos rodea. “El Legado” un espacio donde profundizar en la herencia recibida, herencia que se ha de transmitir.

Oferta enoturística.

Origen Matarromera

Matarromera, obra principal de Carlos Moro, es la historia de un gran éxito, pues en 1995 este vino, en su primera añada, fue elegido ‘El Mejor Vino del Mundo’ en un concurso internacional ideado por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) y la Unión Internacional de Enólogos (UIOE). Cuando el listón se pone tan alto desde el principio, resulta inevitable que la búsqueda de la excelencia sea una consigna, no negociable, en esta casa.

Legado Matarromera

La historia de Matarromera y de Carlos Moro está enraizada en la tierra donde nació y creció, y con la misma fuerza, en los valores heredados de su familia. Le inculcaron desde pequeño el amor por el terruño, transmitido de generación en generación por una saga de tradición bodeguera. Su pasión por la naturaleza y la libertad juegan un papel decisivo en Bodega Matarromera.

Más información y reservas:https://enoturismo.matarromera.es

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