Con este titular, quizá algo exagerado, que normalmente se refiere a rey muerto rey puesto, quiero dar a entender principalmente una cosa y es que debemos de cambiar nuestra forma de comercializar el vino, sencillamente porque creo que los hábitos de consumo están cambiando de una manera más o menos lenta, o rápida, pero inexorablemente. Desde hace años, quizá demasiados, vemos como lentamente el consumo va bajando año tras año, puede tener ligeros repuntes, pero a todas luces insuficientes.

Mi pregunta y en la que baso este artículo es la siguiente: ¿Cuántos hogares españoles tienen una botella de vino en su mesa a diario en las comidas? Sinceramente creo que cada día que pasa hay menos. Y hay más preguntas que les traspaso a ustedes, si no tengo razón, me lo comentan, ojalá me equivoque: ¿Cuántos consumidores diarios de vino tenemos? También menos cada día, ¿en cuantos nuevos hogares de parejas jóvenes se bebe vino a diario en las comidas? 

Hoy día, si cada vez que ponemos la televisión vemos que a duras penas los jóvenes de pueden independizar, que tienen que emplear hasta el 80% del sueldo en el alquiler de un piso o en la hipoteca, con subidas de combustibles, luz, etc. Esas personas, que, además normalmente no están acostumbrados a beber vino a diario, lo último en lo que piensan es en poner cada día una botella de vino en su mesa, por falta de costumbre y por fata de economía, a lo más, y no siempre, si salen una noche a cenar lo pueden pedir, pero no siempre.

Debemos de darnos cuenta de que los hábitos de consumo están cambiando totalmente, y no solo a nivel de España, es en el ámbito mundial. El consumo de vino diario se está cambiando a un consumo de vino esporádico, de comida de amigos o de fin de semana y poco más. Y tengan en cuenta una cosa, y es que lo que realmente suma cantidad es el consumo que estamos perdiendo, el consumo diario y continuo, cada día en los hogares.

 Así vemos que cada año bajan nuestras exportaciones, bajan los consumos nacionales, y eso que este año, por ejemplo, el turismo ha crecido como nunca y este turismo es un gran consumidor de los vinos en España, pero aun así a duras penas nos mantenemos, pero nos mantenemos en los consumos mínimos históricos, no nos engañemos en esto. Y vemos que tras dos cosechas cortas y esta tercera que puede ser muy corta, los excedentes de vino no disminuyen. ¿Qué será de nuestros vinos cuando un año superemos los 50 millones de hl?, que ya los superamos y tenemos potencial más que de sobra ara tenerlos, si con, 40, 41 y pongamos 37 millones de hl. no somos capaces de comercializarlos bien.

¿Todo está perdido? No, rotundamente no, de ahí la segunda parte del titular de este artículo. No, pero debemos adaptarnos a las nuevas tendencias, en primer lugar y como algo indispensable, amoldando producciones al consumo, termino el párrafo anterior diciendo que podemos tener 50 millones de hl. y es cierto, pues esto es lo que hay que evitar, porque si llegamos a ese extremo, desde el agricultor hasta el último embotellador va a atener problemas muy serios para mantener su explotación o negocio. Y debemos adaptarnos, después, a darle al consumidor lo que el consumidor quiere. Debemos adaptar nuestro negocio, en el ámbito mundial a las nuevas tendencias de consumo que los mercados nos reclaman porque creo que por donde actualmente vamos no vamos bien, los números nos lo van demostrando. Debemos ganar consumidores sea como sea, y para eso siempre hemos sido, hemos tenido, buenísimos empresarios que se han ido adaptando, ese es el camino para seguir. 

Hemos, estamos, viviendo, por ejemplo, en apenas dos años, un cambio radical de consumo dejando los vinos tintos y creciendo en vinos blancos, lo estamos viendo a diario, y no es cuestión solo de calidades, zonas donde siempre se han elaborado muy buenos tintos, vemos que les sobran, que son incapaces de venderlos hasta el extremo de tener que destilarlos. También hemos visto en los últimos dos o tres años un cambio significativo hacia la calidad, aunque sea en los vinos a granel, y nos damos cuenta que en el argot del negocio cuando se habla del precio a granel del vino blanco se habla del recio de los fermentaciones controladas, dejando aparte y haciéndose cada día menos, de fermentación tradicional, que quedan en segunda fila, cuando hace apenas tres o cuatro años lo normal era justo lo contrario. Estos cambios, que estamos haciendo poco a poco nos van indicando que es el camino que tomar ya que es el camino que nos piden los consumidores.

Como siempre es ardua labor, que seguro conseguiremos, pero hay que darse cuenta de eso, de que los tiempos cambian y los hábitos de consumo también y nos tenemos que amoldar a ellos.

Cuídense mucho y ya saben, PROMOCIONEMOS EL VINO. SIEMPRE MEJOR CON VINO.

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