Cada año la proximidad de la vendimia es motivo de alegría, el agricultor va a recoger el fruto de su esfuerzo del año entero. El elaborador limpia y prepara la bodega perfectamente con la Ilusión de conseguir el mejor vino posible, el mejor vino del mundo, en su bodega. Los vendimiadores, estudiantes o no, hacen números en lo que gastar el dinero de la vendimia o que sea ayuda de estudios. Hasta los comerciantes de los diversos pueblos, ajenos a la vendimia, la esperan, que entra dinero a la gente y se lo puede gastar en comprarse el abrigo que quería, el coche o el tractor.

Esto es lo normal, entre otras cosas, en vísperas de vendimia. Sin embargo, creo que todo esto se ha cambiado por una honda preocupación, a mi modo de ver, la mayor que he visto en todos los años que llevo en esto del vino, y ya son muchos.

Y es que esta preocupación podía, en otros años, afectar más o menos a alguna parte del sector, y normalmente alegraba a otra. Este año, sin embargo, el conjunto del sector tiene una honda preocupación, ya digo, que como nunca la había visto.

Empezando por el principio, por el agricultor, ve con preocupación, en primer lugar y principal, poder colocar la uva, que no se quede en el campo y la pueda vender o meter en su cooperativa. Estamos viendo como muchas bodegas están avisando de la imposibilidad de comprar uva, o al menos no toda la que compraban otros años, por tener excedentes de vino, tanto embotellado, como en los depósitos.

Por otro lado, vamos al precio de la uva, esto todos los años es conflictivo, ya lo sabemos, siempre le parece barato al agricultor y caro al comprador, es lógico y normal. Pero este año el problema se puede acrecentar, vamos, yo estoy seguro de que será así. Si entra en vigor el tener que comprar la uva a un precio mínimo que cubra el coste de producción, veo muy difícil que haya un acuerdo entre ambas partes, más si se cumple el pronostico de que tengamos una cosecha grande, como apuntan todos los indicadores. El coste de producción es muy variable, ya lo he comentado más de una vez, cada finca puede tener un coste diferente, secano, regadío, tierra, zona, etc. Y unos lo querrán poner en el baremo más alto y los otros en el más bajo, por eso veo difícil un acuerdo amistoso.

Otro problema, y no chico, es el continuo temor de no encontrar mano de obra para la vendimia, aunque parezca mentira con la situación y el paro que tenemos, se teme no encontrar gente dispuesta a vendimiar, es otro factor a tener en cuenta que puede, por un lado, encarecer la recogida de la uva y por otra que realmente no se pueda coger.

Si pasamos al siguiente eslabón, al del comprador de uva, elaborador, veo una honda preocupación en todos los aspectos, empezando por el precio a pagar por las uvas, que las tiene que liquidar en 30 días y que no ve claro, y aún no hemos empezado, la campaña para poder comercializar sus vinos, si este año con una cosecha muy corta, vemos como está el vino, con una grande, puede estar bastante peor. Por otro lado, tampoco sabe si tendrá envase para poder meter toda la uva que le lleven. Ve que el mercado de venta de vinos tanto nacional, como internacional está por los suelos y no ve claro un resurgimiento de estos de manera inmediata, por tanto, cree que la venta del vino será complicada y cuando pasa esto, el precio suele bajar, por lo que teme pagar un precio que él considere alto por la uva.

Siguiendo el curso de este, igual les sucede a los exportadores y a embotelladores de vino, con un mercado en estos momentos en muchos sectores totalmente parado, con ventas cero o casi cero, desde luego temen comprar vino en cantidad, dar precios para tiempo, como exigen en las plantillas las grandes superficies y ven una intensa y desaforada competencia en todos los mercados, tanto nacionales, como internacionales

Por tanto, y cuando aún quedan dos meses para la vendimia, todos estos planteamientos están sobre la mesa y crean una preocupación, que creo que es acertada y normal. Europa no siempre nos va a poder echar una mano y menos en cantidad suficiente para eliminar del mercado una ingente cantidad de vino. Nos podemos enfrentar, por tanto, a una campaña muy difícil para todo el sector. Iremos viendo…

¡¡¡Cuídense, mejor con vino!!!

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