
Aunque sea volver a darle vueltas a lo mismo, el problema es tan grave que merece la pena seguir comentándolo y aportando ideas que puedan, si no solucionar, si paliar en algo la grave crisis que tenemos en el sector.
La feria ProWine de Alemania, según noticias que me llegan ha sido visitada por menos gente, menos expositores y, lo más grave, menos contratos de venta y a precios inferiores, ofertas de todo el mundo, deseosos de vender, y con la natural disparidad de precios en función del vino, del país y de las necesidades que en cada sitio hay. Un apunte, es que si Francia, Italia, España, Alemania, EE. UU, Australia, etc. ofrecían sus vinos a los demás, es normal que, si quieren vender, no nos compren, el razonamiento es simple.

Dentro de esta crisis, ya tan comentada, se están poniendo o intentando poner soluciones, unas mejores que otras, todas, sin duda, dignas de alabanza, aunque su efectividad sea mayor o menor, pero, siempre lo repetiré y defenderé, cualquier medida que se tome, es buena y algo hace. Como las recientes de fomentar el vino bajo en alcohol, o 0,0, es buena, si, sin duda, los deseas de muchos consumidores van por ahí, efectiva para solucionar el problema, no, pero como luego dicen, grano a grano de arena se hacer una montaña, todo ayuda.
Siento envidia sana por Italia, por ejemplo, vayas donde vayas, en el mundo entero prácticamente, ya lo hicieron con su cocina de pasta y pizza, y lo están haciendo con el vino y derivados de este, logran implantarlo por el mundo entero y les sirve, sin duda para vender vino de una forma mucho más efectiva por su cantidad. Me refiero en primer lugar, aunque se venda menos que lo segundo, al Aperol, marca registrada, bebida que se debe combinar con vino espumoso y que está pegando muy fuerte, sobre todo en la juventud, es una bebida agradable y que está de moda en muchos sitios y cada vez en más.
La segunda, y aquí si es un pelotazo, es el Prosecco un espumoso que está imponiéndose, destrozando las ventas de nuestros cavas, del champan y de otro tipo de espumosos, todos sabemos que está reemplazando a nuestros espumosos, por precio, y porque es un tipo que también le va más a la juventud. Si ven los datos, que se han ido publicando, mientras otros espumosos bajan relativamente sus ventas, el Prosecco no para de crecer año tras año.
Hace unos meses estuve en Praga, por ejemplo, y en la inmensa mayoría de bares y restaurantes de la zona turística, tenía una pizarra en la puerta que ponía: “tenemos APEROL Y PROSECCO”, dos bebidas Italianas, y les aseguro que, en la inmensa mayoría de las terrazas, donde no había cerveza (que en ese país se consume masivamente) había una copa de Aperol o d3e Prosecco, ni una, lo que se dice ni una de vino.
Es una pena, a mí al menos me da mucha, que no tengamos un producto, o no sepamos vender lo suficientemente bien, para hacernos un hueco en estos mercados, tenemos, por ejemplo, la sangría, creo que se podría vender más si fuera más conocida, no sé, intentar crear productos que peguen fuerte en el consumo de la juventud, sobre todo
Que Italia ha bajado en sus exportaciones es cierto, pero lo que ha exportado en Prosecco ha hecho reducir enormemente la merma de exportaciones. Es un ejemplo para seguir, no cabe duda, aunque es mejor centrarnos en lo nuestro. Reflexionemos profundamente, vamos, de una vez por todas, a ver lo que realmente quiere el consumidor actual, desde el más joven al mayor y vamos a darle lo que les gusta a ellos, no lo que nos gusta a nosotros. España tiene la ventaja de que, por extensión, variedad, clima, puede, podemos hacer de todo y con buena calidad y a precios competitivos. Miremos la situación en la que estamos ahora mismo, una situación que, de seguir así no va a mejorar al menos en los próximos años, hay que adaptarnos a las nuevas tendencias y por desgracia, el vino no entra dentro de estas nuevas tendencias, pero si puede estar derivados del mismo, nuevas formas de presentar y de beberlo. Podemos seguir con los vinos clásicos, como hasta ahora, si, por supuesto, también tienen su consumidor y defensor, pero vayamos al inicio del consumidor, al joven que de ninguna manera quiere el vino clásico y démosle lo que pide, un tipo de bebida diferente, fácil de beber, facilísimo diría yo, con poco grado y que sea novedad que sepamos ponerlo de moda, como las dos bebidas italianas que, muy a pesare, les digo. El Aperol y sobre todo el Prosecco…
Cuídense mucho y ya saben, PROMOCIONEMOS EL VINO. LA VIDA SIEMPRE MEJOR CON VINO.
Javier Sánchez-Migallón Royo