Un momento de la cata de vinos en rama en la cueva de barricas

Esta bodega cuenta también con un Hotel y un Restaurante temático en torno al vino


Ubicada en la provincia de Ciudad Real entre dos Parques Naturales, Las Lagunas de Ruidera y las Tablas de Daimiel, en pleno acuífero 23, se despliegan las 700 hectáreas de la finca de Hacienda Albae, de las cuales 210 están destinadas al viñedo, que disfrutan de una protección natural con el resto de cultivos de la finca y de un suelo franco-arenoso y calizo ideal para la elaboración de vinos de calidad. Desde 2017 se iniciaron los trámites para que todas las parcelas cumplan los requisitos de viñedo ecológico en su totalidad. 

Los vidueños de esta bodega, ubicada en el término municipal de Argamasilla de Alba, son las blancas Chardonnay y Viognier y las tintas Malbec, Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah. En una visita con periodistas de la AEPEV, el enólogo-gerente Adrián de Pablo, que ejerció de maestro de ceremonias, explicó sobre el terreno las peculiaridades de las diferentes variedades, que se aprovechan de un microclima sorprendentemente húmedo y con variaciones térmicas notables, que les diferencian de las notas comunes de la llanura manchega. 

En pocas fincas se pueden explicar de forma tan real los diferentes pasos en la elaboración, que se inician por la adecuación del terreno de las parcelas antes de plantar y donde se ha optado por mecanizar la recolección para acortar los plazos. Las leves desventajas de la vendimia mecánica se solventan con creces con el desarrollo de las tareas de 4 a 10 de la mañana y por los escasos minutos en los que la uva va a la bodega.

En las inmediaciones de la bodega, que también es Hotel, con 15 habitaciones, y restaurante -con actividad lo fines de semana con amplias ofertas enogastronómicas- tienen incluso un jardín de variedades para que los visitantes puedan ver las diferencias in situ y puedan ver, en las siguientes fases, las diferencias entre los pámpanos, la parte leñosa y la forma de los racimos, llegado el caso.

Bodega orientada hacia la calidad

A pesar de que la bodega tiene una capacidad de elaboración de 2 millones de litros, sólo elaboran 500.000, lo que les permite una selección exhaustiva de las mejores parcelas guardando siempre un 25% más del fruto que necesitan en realidad para ir pautando el crecimiento comercial de la firma. 

Adrián de Pablo, que desarrolló su primera vendimia en Hacienda Albae en 2017 y que cuenta con una veintena de campañas de experiencia en diferentes bodegas, tiene claro que las características de los vinos deben adecuarse a los mercados en los que se comercializa, teniendo en cuenta que exportan la mayoría a diferentes países. En este sentido, comercializan exclusivamente vinos monovarietales, jugando con los momentos de la vendimia y combinando las diferentes variedades con posterioridad. Son vinos pensados para seguir bebiendo y ser disfrutados por un potencial cliente muy variopinto.

Los periodistas tuvimos la oportunidad de catar en rama tanto en depósito como en barrica, viendo las posibilidades de vinos vendimiados en épocas diferentes e integrados en cubas de origen francés, americano y rumano y procurando utilizar madera envinada para primar el carácter varietal en las elaboraciones.

Al final de la visita, los periodistas cataron en una comida de hermandar los vinos de Hacienda Albae Viognier, Chardonnay, Malbec (rosado), Syrah, Tempranillo y Cabernet Sauvignon y las elaboraciones especiales de blancos y Tempranillo y Cabernet Sauvignon, de cuyas etiquetas pudieron ver la evolución en el tiempo en la sacristía de la bodega.

Sin duda, una bodega que es un referente para todos aquellos que quieran vivir una experiencia global en torno al mundo del vino, porque todo en Hacienda Albae así lo incita.

JOSÉ LUIS MARTÍNEZ DÍAZ

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