Siempre se habla de la cuesta de enero en las economías, sobre todo familiares, y en el sector del vino siempre he dicho que estos días de enero, febrero y marzo esos días en los que a las 5 empieza a anochecer, días cortos, fríos, y que hay días que nadie te llama por teléfono, días de paralización normalmente, con muy poco movimiento operativo, tan poco que, a veces, ni tan siquiera es capaz de mover el precio ni para arriba, ni para abajo. Hasta que, ya entrado marzo, se comienza a hablar del tiempo, brotación, lluvias, heladas, y se comienza a desperezar, a la vez el tiempo y el negocio.

A falta de movimientos importantes, con los precios estables más o menos, con el comprador contra ofertando algo por ver si repela algún céntimo y el vendedor exponiendo causas para acreditar que el vino puede subir, en estos momentos ya se habla de la falta de lluvias en muchas zonas, en la zona centro, Donde normalmente hay que tener en cuenta que en invierno no es la mejor época de lluvias, cuando llueve abundantemente en esta estación suele ser año muy bueno, pero que normalmente llueve poco, somos más de lluvias en otoño y primavera que en invierno. Pues ahora se habla de eso, de la escasez de lluvias necesarias, y es cierto, nadie lo duda, en muchos sitios se necesitan lluvias y abundantes, también es cierto que tenemos por delante tres o cuatro meses en los que es cuando debe llover y que influirá decisivamente en la marcha de los mercados.

“EN FEBRERO BUSCA LA SOMBRA EL PERRO”, “pero más a últimos que a primeros, reza el refrán. Y esta es otra de las cosas de las que se habla en estos momentos en el mercado. Es cierto que en los primeros días de febrero hizo bastante frío, con heladas contundentes, pero no es menos cierto que ahora, a últimos, las temperaturas han subido por encima de lo normal, haciendo peligrar una brotación temprana, con el consiguiente peligro de heladas en los viñedos. Febrerillo loco, siguiendo con el refranero…

Si unimos las altas temperaturas con la falta de lluvias, hacemos el coctel idóneo para exponer en el mercado que, por si acaso, el vino debe subir y ya hay quien eleva sus pretensiones en los precios, tanto de blancos, como de tintos. De momento es cierto que no está respaldado por operaciones concretas de importancia, por lo que debemos de estar atentos a esto.

Esta situación tiene dos caras, o que persista y la preocupación de enfrentarnos a nuevos problemas siga o que cambie, llueva y nuevos fríos retengan la brotación y no hiele, y entonces cambie en el sentido contrario la situación. Ya veremos.

La realidad hoy en día es que se sigue temiendo por la comercialización de los vinos, pidiendo nuevamente vendimia en verde o destilaciones, incluso en zonas nunca pedidas, si el año pasado lo veíamos en Rioja, Galicia, Cataluña, este año se añade Aragón, entre otras zonas, señal inequívoca de que prevén problemas en la venta de vinos. 

A la vez nos enteramos de que La Conferencia Sectorial de Agricultura acuerda el reparto de 46,8 millones de euros para promocionar las exportaciones de vino en terceros países de los 55,59 posibles, por lo que no se llega a cubrir, un año más el dinero disponible. Una pena.

         Como ven, lluvias, temperaturas, pero operaciones, volviendo al principio del artículo, pocas y de poca cantidad, seguimos en la misma tónica de compras de lo necesario a corto plazo y de poca cantidad, no solo por especulación con los precios, veo, como llevamos tiempo, cierto temor a comprar lo que no se sabe si se va a vender en los tiempos especulados, por eso se compra poco, y hasta que no se agota no se vuelve a comprar, aunque haya que pagar algo más o menos. Ese no es el principal temor, aunque sea importante.

Cuídense mucho y ya saben, PROMOCIONEMOS EL VINO. LA VIDA SIEMPRE MEJOR CON VINO.

                                                     Javier Sánchez-Migallón Royo

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