UNA REFLEXIÓN SOBRE EL CONSUMO DIARIO DE VINO

Nos tenemos que adaptar y ver la realidad, el consumo de vino, el consumidor de vino, mejor dicho, continuo, el que cada día pone en su mesa a la hora de comer o cenar una botella de vino, ese está desapareciendo, cada día baja, simplemente porque el que está acostumbrado al consumo diario en casa es de una edad superior, y cada persona de esas que muere es un consumidor que perdemos, ese no se reemplaza por otro. Entiéndame que hablo a nivel general.

Respecto a la gente más joven, hablando de 40 años para abajo, y cuanto más abajo en edad, más acusado, ese no es un consumidor de vino diario, es, como mucho, consumidor del bar o del fin de semana, pero a diario ni come ni cena con vino. Salgan a la calle y pregunten a gente pongamos que recién casada o que vivan en pareja entre los 25 y 35 años que tengan hogar propio y que, a diario, coman y cenen con vino. Verán que el porcentaje es mínimo. Y creo que ese consumo, el diario, es que, de verdad, hace bajar las existencias de vino, el que, a lo largo de días, semanas y meses de consumo, hacen sumar al final del año la subida de consumo.

Hoy, el que consume vino, por lo general y hablando de gente joven, empieza a una edad ya superior, con 18 y 20 años tenemos muy pocos consumidores (Ya les digo que no doy datos, que digo sencillamente lo que veo en la calle hablando y preguntando), el porcentaje es mínimo. Luego, a partir de 30 o 35 años, hay quien comienza a conocer el mundo del vino y quien lo acepta, no todos, es cierto que le gusta este “mundillo”, empiezan a ir a catas, el enoturismo crece exponencialmente. En los bares y en circunstancias especiales empiezan a pedir su vino, pidiendo cada vez más calidad. Y en los fines de semana si pueden llevar a su casa una botella de vino de precio algo superior, o si tienen en el fin de semana una comida o cena con sus amigos, también ponen la botella de vino en la mesa. También lo hacen en los restaurantes si salen a comer o cenar. Si, pero, además de no ser todos, este consumo, aun siendo interesante y que creo que va creciendo, no es suficiente para elevar sustancialmente el consumo general de consumo de vino anual, además relegan los vinos a granel de menor calidad, y van hacia vinos más caros, en función, cada uno, de sus posibilidades económicas.

Creo que una solución, o al menos un objetivo a seguir es que a esos que ya están “picados” con el vino del fin de semana, se le enseñe las bondades de una comida diaria con una copa de vino, convencerles que, con moderación, como se pide siempre, una comida en su casa de un cocido, unas judías, lentejas o lo que sea, siempre entra y sabe mejor con una copa de vino que con una de agua.

Podemos darle para el consumo diario un vino económico a un precio razonable. Partiendo de la base de que, con excepciones, en muchos casos el no beber a diario vino no depende solo de la disponibilidad económica que tengan, es, en la mayoría de los casos, simplemente que no les gusta el vino ya que, seguro que muchos comen, que atrocidad… con refrescos de cola o similares, que son más caros que lo que le costaría una botella de vino económico.

No sé si me he explicado debidamente lo que con este articulo quiero decir, es lo que veo y creo que es uno objetivo interesante a seguir para incrementar el consumo de vino. 

Cuídense mucho y ya saben, PROMOCIONEMOS EL VINO. LA VIDA SIEMPRE MEJOR CON VINO.

                                                     Javier Sánchez-Migallón Roy0

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4 comentarios

  1. Muy bueno hoy el artículo D. Javier.

    El consumo diario de vino en las comidas, con moderación un par de copitas, mejoran cualquier comida una barbaridad. Solo hay que intentarlo.

    En España es perfectamente asumible, económicamente, para la mayoria de las familias, para casa, a precio de supermercado.

    Y el vino, especialmente el tinto, ha acreditado ser excelente para la salud, el reverastrol, los antioxidantes y antiinflamatios, etc, son estupendos la salud cardíaca, cerebral, intestinal, etc.

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