
La brotación ya es un hecho en España entera, tras el lloro de la viña los primeros brotes van apareciendo, en los sitios más cálidos ya se ven perfectamente las uvas y los tallos crecen a marchas forzadas, en los más atrasados las yemas comienzan a abrirse. Las lluvias de estos días de atrás le han venido muy bien a los viñedos, justo antes de la brotación, con una viña descansada en los tres últimos años con cosechas cortas, la brotación está siendo con mucha fuerza, sana y con una muestra de uvas que viene bien donde se ve, y en todas las variedades de la uva. Ahora a esperar que no sufra los accidentes climatológicos a la que está expuesta de aquí a que esa incipiente uva, llegue al lagar. Heladas, pedriscos, enfermedades, golpes de calor, etc. Todo es posible tanto que se dé, como que no se dé.
Es de esperar que, a poco ya que acompañe la primavera con algunas lluvias más, y si no hay calamidades de importancia, la cosecha de este año esté por encima de la pasada, incluso me atrevo a decir, por encima de las tres últimas campañas y vayamos, o volvamos a cosechas de las que, hasta este periodo de sequía, eran las normales, que pueden oscilar entre 44 y 47 millones de hl. No hay que tomar esto que les digo como datos avanzados, no soy tan atrevido, solamente hablo de posibilidades, en caso de que las cosas vuelvan a la normalidad. Igual puede pasar en nuestros países vecinos productores, Italia, Francia, Alemania y Portugal principalmente, donde las cosechas, lo lógico y si no hay calamidades es que sean superiores a las de estos años pasados.
Si esto se da, el año que viene puede ser muy conflictivo en la comercialización, ya lo vengo comentando y avisando para intentar tomar medidas. Si las cosechas europeas, sobre todo, vuelven a la normalidad, con el descenso de consumo que hay a nivel mundial, las cosas se pueden complicar y no poco. Miren, con la cosecha tan corta que tenemos, y a pesar de tener unos precios de vino en blancos que marcan récord histórico en muchas ocasiones, vemos como, sale la vendimia en verde y se apuntan multitud de personas, se reclama destilaciones de crisis y que se tomen medidas para quitar excedentes y apoyar la comercialización. Si a esta cosecha pequeña le echamos encima 10 o 15 millones de hl. más, es fácil predecir lo que puede suceder. La esperanza es que, si los precios bajan algo, las exportaciones puedan aumentar y compensar en algo esta posible subida de producción.
Estos años la naturaleza es la que ha regulado y salvado los mercados en cuanto a precios y excedentes se refiere, pero no siempre va a ser así, y hay que estar preparados para cuando las cosas vuelvan a la normalidad, que tarde o temprano, no lo duden, volverán.
Los sindicatos ya se preocupan por los posibles precios de las uvas, incluso se reclama por parte de alguno que no se le de ayuda alguna a las bodegas que no paguen los precios de la uva que se estipulen, sin preocuparse, como siempre, de cómo se va a defender también luego el vino procedente de esa uva…
El precio de la uva es un problema, siempre es un problema, pero el otro problema no es menor, y es la comercialización de esos vinos. Este año el agricultor que ha metido la uva en cooperativas (Recuerdo que más del 80%) el resultado le debe de ser muy positivo por los precios del vino. Cosa que no se puede decir de todos los elaboradores.
En fin, tampoco hay que avanzar mucho, vamos a esperar, en un mes, más o menos, salvaremos, si nos salvamos, el peligro de heladas. En otro más veremos las lluvias que tenemos y si provocan enfermedades por la humedad, y en cuatro meses, tras pasar el verano y ver como viene, estaremos cortando uvas. Cuatro meses decisivos para la marcha de esta campaña y de la que viene. Lo iremos comentando.
Cuídense mucho y ya saben, PROMOCIONEMOS EL VINO. LA VIDA SIEMPRE MEJOR CON VINO.
