Estas inversiones superarán los 5 millones de euros repartidos en 10 proyectos, con el objetivo de conseguir el 50% de ayuda real para la mejora de las instalaciones

El departamento de ayudas de Solagro ha gestionado con éxito más de 100 millones de euros en inversiones en los últimos 8 años, logrando un índice de éxito del 95% en los proyectos gestionados.

Toledo, 29 de enero. Solagro, empresa líder en ingeniería agroalimentaria, se encuentra inmersa en la gestión de diez proyectos de inversión en bodegas de Castilla-La Mancha, a través de las ayudas VINATI. Estas inversiones, valoradas en más de 5 millones de euros, representan un paso muy importante en la modernización y la mejora continua de la industria vinícola regional. 

Bajo la dirección de Eva María Lacárcel García, el Departamento de Ayudas de Solagro ya el año pasado tramitó 10 expedientes, con un valor total de 6 millones de euros y ha gestionado con éxito más de 100 millones de euros en inversiones en los últimos 8 años, a través de programas como FOCAL y VINATI, logrando un índice de éxito del 95% en los proyectos tramitados.

“En un momento de crecimiento y transformación para el sector son necesarias iniciativas que promuevan la calidad del vino y la eficiencia energética dentro de las bodegas” afirman el técnico de Solagro, Raúl Morcuende, director enológico. “Por esta razón, estas inversiones, con las que se pretende conseguir el 50% de ayuda real, se centran en múltiples áreas clave, incluida la optimización del proceso de fermentación mediante la implementación de sistemas de frío industrial controlado, así como la gestión mejorada del frío en todas las etapas de elaboración”. 

«En Solagro, estamos comprometidos con la excelencia y la sostenibilidad en la industria vitivinícola. Estas inversiones, respaldadas por las ayudas VINATI, reflejan el firme compromiso del sector con la calidad del producto y el respeto al medio ambiente”. “Estamos muy felices de trabajar en esta nueva convocatoria con las bodegas de Castilla-La Mancha para impulsar el desarrollo y la competitividad en el mercado global».

Además de las mejoras en la eficiencia operativa, las cooperativas y bodegas también están explorando nuevas oportunidades de productos y presentaciones que agreguen valor a sus vinos, a través de las Denominaciones de Origen (DOP), Indicaciones Geográficas Protegidas (IGP) y otras figuras de calidad reconocidas como la agricultura ecológica. 

“Con estas inversiones estratégicas, las bodegas están sentando las bases para convertirse en bodegas sostenibles, eficientes y con un producto de calidad” señala Morcuende.

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