Este lugar perfecto para curiosos, apasionados del vino y amantes del arte, permanecerá abierto del 4 al 10 de diciembre y amplía su horario de 10:00 a 19:00

  • Descubrir el sabor, el origen y la cultura milenaria que se concentra en cada copa de vino en uno de los 50 destinos enológicos más asombrosos del mundo, es la propuesta de la Bodega y el Museo Vivanco de la Cultura del Vino (Briones, La Rioja): entre sus 6000 piezas destacan, entre otras, objetos del antiguo Egipto, arte moderno y una de las mayores colecciones de sacacorchos expuestas al público, que incluso incorpora un sacacorchos de bolsillo tipo arco, de la Casa Real francesa, elaborado en plata y acero, cuyas hélices se usaban para estirar y abrochar los botones de los corsés y para abrir botellas de vino o pequeños frascos de perfume y medicinas. 
  • Un lugar idílico por su ubicación a los pies de la Sierra de Cantabria y del pueblo medieval de Briones, por su colección artística que atestigua 8.000 años de historia en torno al fruto de la vid, por la calidad de los vinos del enólogo Rafael Vivanco y por las diversas experiencias enológicas para entenderlo, tal y como reconoce la lista recién publicada World’s Best Vineyards, que distingue anualmente las 50 bodegas y proyectos vitivinícolas más imponentes y sugerentes de los cinco continentes, seleccionados por un jurado experto de 500 especialistas internacionales y multidisciplinares.
  • Durante el Puente de la Constitución, la Bodega y el Museo Vivanco de la Cultura del Vino, única bodega de La Rioja premiada dentro de los considerados Oscars del vino y del enoturismo mundial, suponen un lugar ideal y cercano para estos días de asueto donde, lejos de la rutina y el estrés del día a día, solo se quiere desconectar, disfrutar y, por qué no, hasta emocionarse con un destino inesperado. Vivanco permanecerá abierto del 4 de diciembre al sábado 10 de diciembre, en horario de 10:00 a 19:00 horas y, el domingo, de 10:00 a 18:00. En Navidad, del 26 al 30 de diciembre. Para consultar todas las experiencias enológicas y culturales disponibles durante el mes de diciembre, visitar la web www.vivanculturadevino.es o llamar al teléfono 941 322 323.

Briones (La Rioja), 24 de noviembre de 2022. A veces, el destino por descubrir está mucho más cerca de lo que soñamos. La Bodega y el Museo Vivanco de la Cultura del Vino han sido reconocidos, un año más, como uno de los destinos más asombrosos del mundo. Entre las 50 experiencias en torno al vino más singulares de los cinco continentes, y tras el reconocimiento en 2019 y 2020, Vivanco se cuela de nuevo en la prestigiosa lista Top 50 del World’s Best Vineyards. Una wish list que todo viajero y amante del vino desearía tachar, ya que entre estos destinos con alma de vino se encuentran iniciativas francamente impresionantes, en países como Italia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, EEUU, Austria, Grecia o Australia. También España y, concretamente en La Rioja, donde por cierto se creó la primera DOCa.

Del antiguo Egipto a un vino con vistas, Vivanco para curiosos

En el Antiguo Egipto el vino adquiría tintes mágicos. La época de la recolección coincidía con un Nilo crecido que inundaba la tierra y llenaba de vida los cultivos de la población. Las aguas eran rojas, no tanto por deseo de los dioses, sino porque el caudal procedía de las montañas del norte de Etiopía. Ese color asociado al vino era sinónimo de prosperidad para los habitantes. Algunos de ellos se dedicaron, al menos desde el 4.000 aC, a labores vitivinícolas. Las uvas se recogían de los emparrados, que solían tener forma de bóveda, y se depositaban en cestos de mimbre para evitar que la fermentación del mosto que escapaba de la uva dañara al resto de los racimos. El Jefe de Vendimia cataba la uva, controlaba la vendimia y anotaba la fecha en la que se producía. Una vez en el lagar, media docena 6 hombres, atados con cuerdas a una viga suspendida sobre dos columnas, comenzaban el pisado de la uva con la seguridad de no caerse al resbalar, o por el efecto de los gases al pisar los frutos. 

El Museo Vivanco expone en su Sala 4 un Vaso de fayenza para beber vino y ofrendas rituales que data del Imperio Nuevo del Antiguo Egipto, con el cartucho del Faraón Ramsés II visible. Pensar, tal y como señala Santi Vivanco, presidente de la Fundación Vivanco, que de este vaso pudo beber el gran Ramsés o alguien de su familia, es increíble. 

Un sacacorchos para abotonar un corsé

Entre las más de 6000 piezas expuestas permanentemente en sus cinco salas expositivas, si algo se puede saciar es la sed de curiosidad. Contigua a la Sala 4, la dedicada al arte de todos los tiempos, con obras faraónicas y otras de autores como Picasso, Chillida, Sorolla e incluso Andy Warhol, se encuentra toda una leyenda en torno al vino. Rafael Vivanco, enólogo de Bodegas Vivanco, es el principal impulsor de una de las mayores colecciones de sacacorchos expuestas al público en la Sala 5, con más de 3.500 referencias.

Este utensilio tan natural en nuestra vida cotidiana y nuestra cultura, fue en sus inicios un artículo de lujo reservado para la aristocracia y la realeza. Descorchar una botella era un arte, un distintivo de la sociedad que combinaba los materiales más insospechados, dependiendo del país de fabricación, corrientes artísticas y la propia creatividad del artista. La historia del sacacorchos se inicia a finales del siglo XVIII, cuando se empiezan a embotellar los primeros vinos: una exquisitez de las clases altas, ya que el pueblo llano se debía conformar con el vino a granel. Inglaterra marca el punto geográfico donde aparecen los primeros descorchadores, ya que en aquella época dicho país importaba mucho vino y, a su llegada, se embotellaba para su distribución posterior entre los estratos más elevados. En España y el Sur de Francia, sin embargo, la nobleza tenía sus propios viñedos y cosechas, un símbolo de estatus. Este utensilio se convirtió, en muchos casos, en auténticas joyas de orfebrería que hoy reflejan parte de la cultura, la historia, los usos y las costumbres de cada país. Algunos, por ejemplo, se realizaban con maderas tropicales, nobles y de mucha dureza, que se importaban de las colonias.

Uno de ellos es un sacacorchos de bolsillo tipo arco, de la Casa Real francesa, elaborado en plata y acero, y datado en la corte del siglo XIX. Aparece la corona, la flor de lis que representa a los Borbones franceses y una decoración muy exclusiva floral, todo en plata. La peculiaridad de esta pieza es su carácter multiusos: además de la hélice aparece una especie de gancho que se usaba para estirar y abrochar los botones de los corsés, que en aquella época contenían una especie de lazo. Un ejemplo de que los sacacorchos se adaptaban a los gustos de las damas, porque además de la decoración detallista y vegetal, la hélice de pequeño tamaño podía abrir no sólo botellas de vino, sino pequeños frascos de perfume y medicinas. Además, el sacacorchos tiene una especie de arandela que permitía su uso como colgante. 

Son tan solo dos aperitivos de lo que espera en este destino donde la naturaleza, el viñedo y uno de los pueblos más bonitos de España (ese es el título de la villa medieval de Briones) son el contexto en el que cada mañana se despierta Vivanco. Los días soleados son como un paréntesis ajeno al mundanal ruido y las brumas matutinas, que contribuyen al carácter de los vinos elaborados, mimados e investigados por el enólogo de la Familia Vivanco, hacen aún más bucólico el viñedo y la arquitectura de la Bodega y del Museo Vivanco de la Cultura del Vino, reconocido por la UNESCO como el mejor del mundo en su categoría. Una experiencia emocionante que culmina con una degustación de vinos en la Sala de Catas, con vistas al viñedo, en el restaurante panorámico Vivanco o en un paseo por el Jardín de Baco, entre variedades de los cinco continentes.

¿QUÉ ES VIVANCO?

Vivanco es su origen familiar. En 2004, la FAMILIA VIVANCO decidió hacer realidad en Briones, La Rioja, el sueño de toda una vida de entusiasmo y dedicación: compartir con el mundo su pasión por la Cultura del Vino. Con un origen humilde desde el viñedo, el vino ha sido el eje vital de la familia durante cuatro generaciones y 100 años de trabajo y compromiso. Con un espíritu pionero y una ilusión sin límites, era el momento de compartir esta vocación devolviéndole al vino todo lo que el vino les había dado.

Vivanco es mucho más que vino. Una BODEGA donde se entiende el vino desde una visión exigente, dinámica y actual. Un proyecto enológico contemporáneo con unos vinos diferentes y singulares, procedentes de los viñedos de la familia. La expresión auténtica de una tierra repleta de curiosidades.

Vivanco es mucho más que Cultura. Una FUNDACIÓN donde el pasado y el presente se hacen uno. Un apasionante viaje a través del conocimiento y la historia, con un Museo único donde se descubre la esencia del vino desde la experiencia, sensibilidad e innovación.

Vivanco es mucho más que Experiencias. Vivanco quiere transportar al amante del vino a un nuevo universo de sensaciones donde el mismo vino toma todo el protagonismo. Una nueva forma de ENOTURISMO con más de 9.000 m² de emociones y actividades alrededor de la cultura, el arte, la gastronomía, el sabor y la diversión. El punto de encuentro entre conocimiento y disfrute del vino.

Hoy Vivanco entiende el vino como una forma de vida desde una perspectiva innovadora y llena de energía ofreciendo una experiencia única y exclusiva en torno a la Cultura del Vino. Bodega, Fundación y Experiencias son el fiel reflejo del compromiso de la Familia Vivanco para “devolverle al vino lo que el vino les ha dado”.

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