
A falta de dos meses para cerrar los datos comparables del 2024, las exportaciones españolas de vino aumentaban un 1,9% hasta los 3.050 millones de euros en 12 meses, lo que supone evolución mucho mejor que la fuerte caída de las francesas (-4,6%), pero la mitad del crecimiento de las italianas (3,8%)
En volumen, los tres principales productores mundiales de vino perdemos ventas, pero los italianos apenas un -0,8%, los franceses un -1,8% y los españoles un -3,3%.

Madrid, 3 febrero 2025.- Con datos interanuales de las aduanas de los distintos países al mes de octubre del pasado año, analizados por Del Rey AWM, el comercio mundial de vino se muestra prácticamente estancado en los 100 millones de hectolitros (-0,8%), pero cayendo un -2,1% hasta los 35.819 millones de euros, lo que arroja como resultado una pérdida del valor unitario del -1,3% hasta situarse en 3,58 euros por litro. Dentro de este panorama, sin embargo, los principales productores mundiales mostramos comportamientos muy diferentes.
Francia, Nueva Zelanda y Alemania muestran las peores caídas en el periodo, con pérdida de 557 millones de euros (-4,6%) en el primer caso, 151 millones en el segundo (-11,8%) y de casi 53 millones de euros en el tercero (-4,9%). La pérdida de facturación francesa se reparte entre sus ventas de vinos espumosos, donde se deja 360 millones de euros, y las de otros vinos envasados, en los que factura en esos 12 meses 203 millones menos que en el mismo periodo anterior. Entre los espumosos, son los mercados de Japón-Singapur (a donde exporta tanto directa como indirectamente) y el de EE.UU. donde sufre las mayores pérdidas. En otros vinos envasados, son sus ventas a Reino Unido, China y Alemania las que registran las mayores pérdidas. Más radical es en términos relativos la caída que se observa en las exportaciones de Nueva Zelanda, que disminuye su facturación de manera importante en sus tres principales destinos, en los que concentra casi tres cuartas partes de las ventas: EE.UU., Reino Unido y Australia (paso intermedio, este último, para los otros dos mercados), en los que registra caídas de doble dígito y superiores a los 40 millones de euros en el caso australiano y más de 52 millones en los de los otros dos destinos. En el caso de Alemania, la menor facturación en Países Bajos, Polonia y Suiza no resulta compensada por los incrementos que consigue en EE.UU., donde casi recupera los 86 millones de euros que facturaba en 2022.
Por el contrario, las exportaciones de vinos y mosto han aumentado en el interanual a octubre para otros productores importantes como somos Italia, España, Chile, EE.UU., Portugal, Argentina y Sudáfrica. Pero a ritmos muy diferentes. Mientras Chile y Argentina crecen a un ritmo del 1,4% y 1,3% respectivamente, Sudáfrica lo hace al 2,7%, Portugal al 2,5% y EE.UU. al 3,7%. España, por su parte, registra un crecimiento de las exportaciones en términos comparables hasta octubre del 1,9%, para llegar a facturar 3.048 millones de euros. Pero destacan en este período el mejor desarrollo de Australia e Italia, con aumento en ambos casos que ronda los 300 millones de euros. En el caso de Australia, eso supone un 11,8% más, para situarse en los 1.543 millones de euros, gracias muy especialmente a la recuperación de sus ventas en China, que vuelve a convertirse en su primer mercado tras el levantamiento de los aranceles especiales, y donde aumenta su facturación en casi 390 millones de euros. Finalmente, Italia, con un incremento de sus ventas del 3,8% dobla el ritmo de las españolas, suma 298 millones de facturación y logra superar los 8.000 millones en 12 meses. Mejora, que consigue básicamente en EE.UU., Canadá y Rusia, donde aumenta sus ventas un 7,4%, 18,5% y 32,3% respectivamente. Y mejora, que reparte casi exactamente entre sus exportaciones de vinos espumosos y envasados no espumosos, con incrementos de 152 millones en cada una de estas categorías.
En definitiva, dentro de un mercado relativamente átono, los distintos productores mundiales de vino mostramos tasas de variación hasta el mes de octubre del 2024 muy diferentes, entre los que no son los exportadores con menores precios medios los que necesariamente mejor van y que nos llevan a pensar sobre la importancia del seguimiento de las tendencias de mercado y la mejora de la distribución como claves para crecer, dentro de un contexto que sigue ofreciendo buenas posibilidades.