El clima reescribe el calendario del vino

La bodega adelanta diez días la cosecha 2026 en Ribera del Duero

¿Está cambiando la forma de elaborar vino? Indudablemente. Hoy se buscan vinos más frescos y con menor graduación alcohólica, y para lograrlo las bodegas han tenido que volver a leer el viñedo y adaptarse a un clima distinto al de hace dos décadas.

En Ribera del Duero, Bodegas Figuero es uno de los ejemplos de este cambio silencioso. 

Con 25 años de historia, se ha consolidado como referencia de la denominación gracias al viñedo viejo y a la expresión auténtica de su terruño. Hablamos con Cristina M. Figuero, tercera generación de la familia, sobre qué significa hoy decidir cuándo vendimiar.

«Arrancamos la añada 2026 el 31 de agosto, con las parcelas de Malasmañanas y Torrosillo, dos de nuestros viñedos más viejos, de donde elaboramos Figuero Tinus y Pago de Torrosillo. Esto supone entre una semana y diez días antes de lo habitual.» 

Detrás de una fecha de vendimia hay mucho más que calendario: el momento se decide por el equilibrio entre grado alcohólico, acidez y madurez fenólica. Este año, en toda España, la vendimia se ha adelantado entre una semana y dos.

La Horra, corazón de Figuero, reúne condiciones singulares: entre 800 y 850 metros de altitud, suelos de arcilla y laderas suaves que ventilan el viñedo, lo que crea un microclima muy valioso para el cultivo de la vid.

Aunque las temperaturas han subido en los últimos años, Cristina evita las afirmaciones categóricas.

«No hablaría de cambio climático, sino de evolución climática. La viña se adapta perfectamente. Ha vivido mucho más que nosotros y tiene herramientas para adaptarse a estos cambios. Un viñedo en vaso, de clones prefiloxéricos, plantado en 1950 ha pasado por todo tipo de climas, sus raíces son profundas y su tronco robusto. No dejan de sorprendernos.»

Las plantas centenarias han vivido sequías y años extremos mucho antes de que hubiera datos que registrar, y esa experiencia es la que sostiene la confianza de la bodega en el campo. Para Cristina, la clave está en acompañar al viñedo durante todo el ciclo y darle lo que necesita para llegar a la vendimia en las mejores condiciones. «Los cambios no son tan rápidos como pensamos. Recuerdo la añada 2021, cuando buscábamos cómo definirla. Nos preguntábamos si era una añada moderna, si a partir de entonces serían todas así. Y justo cuando crees que has encontrado un punto de inflexión, llega otro año que cambia completamente tu mirada. Si ya lo dice mi abuelo a sus 90 años, -cada año entiendo menos el campo-«

Las vendimias son cada vez más tempranas, y no solo por el clima: también porque las bodegas buscan otro tipo de vino. Hoy se prefieren vinos que transmitan con precisión el paisaje del que proceden, con frescura y equilibrio, las mismas sensaciones que los enólogos buscan en el viñedo y en la bodega.

«Confío en nuestro viñedo, en su resiliencia y en el trabajo que hacemos durante todo el año. Seguiremos adaptándonos y, sobre todo, escuchando a la viña.»

Más que una carrera contra el calendario, la vendimia es hoy un ejercicio de interpretación. Y en Figuero la respuesta sigue estando en el viñedo.

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