El vino tiene una consideración de alto nivel en relación a la gastronomía del país en general y de las diferentes regiones. La cultura del vino está ampliamente extendida por todo el territorio nacional, llevándose a cabo de forma continuada, por todos los rincones de la geografía hispana, catas y pruebas de maridaje.

Por otro lado, la cada vez mayor aceptación de la marihuana como objeto de consumo saludable es una realidad. El vino según el tipo de uva y la marihuana según las semillas feminizadas utilizadas, ofrecen nexos comunes que deben ser investigados, disfrutados y compartidos.

En este sentido y dando pasos hacia una ampliación en cuanto a gustos y combinaciones, el vino se descubre como un perfecto acompañante de los productos de la marihuana. Así lo demuestra la empresa especializada en Catas de vinos y Sommeliers a domicilio en colaboración con el Club Cannábico HQ Barcelona, mediante el maridaje propuesto entre 5 vinos y 5 tipos de marihuana, todos claramente diferenciados entre sí. El trabajo consistía en localizar puntos de conexión entre los diferentes aromas, intensidades y postgusto.

Cómo se relacionan el vino y la marihuana

Aunque a priori parezca que no tienen mucha relación, la realidad es otra muy distinta. El vino y la marihuana comparten una amplia y compleja gama de sabores y aromas, de placeres a los sentidos que combinados se transforman y potencian, abriendo un campo completamente inexplorado a los sentidos.

En líneas generales, ambos productos se podrían clasificar en relación a su sabor en floral, afrutado, terroso y cítrico. Esta primera relación servirá de base para posibles maridajes entre los más variados vinos y tipos de marihuana, con conclusiones sorprendentes y efectos igualmente mágicos.

Ejemplos válidos y fielmente comprobados por expertos en ambos entornos aconsejan la mezcla de la marihuana de la familia lemon con los vinos secos blancos (Sauvignon Blanc y Chardonay), gracias a su característico sabor cítrico. Por otra parte, el sabor afrutado que presenta la variedad New York Diesel maridan a la perfección con los cavas Brut y otros vinos espumosos. Desde el punto de vista de aquellos que gustan de los vinos dulces, lo más recomendable es que lo armonicen con tipos de marihuana del entorno terroso para que el contraste ofrezca un disfrute más marcado.

Las mezclas más afortunadas son aquellas que consiguen llevar frescura y equilibrio al paladar del consumidor, debiendo evitar a toda costa aquellas combinaciones que terminen provocando sequedad en la boca.

California, el probable origen de esta combinación

Aunque en España el maridaje entre marihuana y vino está causando asombro y curiosidad ante lo que se considera una magnífica novedad, no es en absoluto nuevo. En el estado de California es ya un negocio sostenible con una gran proyección en el mercado.

Todo comenzó cuando algunos productores californianos de vinos mezclaban infusiones de cannabis durante el proceso de fermentación de la uva. Esta idea, creada en principio como una fórmula de diversión entre amigos, se ha internado rápida y fácilmente en el mercado gracias, en buena medida, al cambio que se está propiciando en cuanto a la legislación y la buena aceptación que cada día crece en la sociedad en relación a esta planta. 

El vino cannábico sirve como referencia o primer paso para entender las muchas posibilidades que ofrece la alquimia entre dos productos naturales, sanos y espirituosos.

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