
Los resultados del primer año del Regenera.cat, coordinado por el CREAF, indican que la agricultura regenerativa podría producir la misma cantidad de alimentos que la convencional y, a la larga, con coste igual o menor.
Las fincas que forman parte del proyecto aplican diversas estrategias regenerativas desde hace años como no labrar, utilizar fertilizantes naturales, mantener una cubierta vegetal verde o seca todo el año, instalar hoteles para insectos, colocar bandas florales entre hortalizas, o emplear animales, como ovejas, vacas y asnos, para fertilizar la tierra.
El estudio ha comparado la producción de cultivos de calabazas, uva, peras y leche de vaca en cuatro fincas regenerativas, frente a otras cuatro parcelas convencionales. Las fincas están en Cataluña, una por provincia.
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Vilafranca del Penedès, 30 de abril de 2025. Cada vez es más necesario impulsar modelos que mantengan un equilibrio entre las necesidades del sector agrícola, la naturaleza y la adaptación a la sequía o al aumento de temperatura. El modelo regenerativo es un ejemplo de ello, ya que prioriza técnicas que favorecen la salud del suelo. La ciencia ya ha demostrado que un suelo más sano puede retener más carbono atmosférico y absorber más agua, por ejemplo. Pero ¿es rentable este tipo de agricultura? Los resultados preliminares del proyecto de agricultura regenerativa Regenera.cat, en el que participa Familia Torres y está liderado por el CREAF y gestionado por la Agencia de Gestión de Ayudas Universitarias y de Investigación (AGAUR) que financia el Fons Climàtic del Departament de Territori, Habitatge i Transició Ecològica, muestran cómo, al contrario de lo que suele pensarse, después de unos años iniciales y una vez se recupera la salud del suelo, este modelo puede producir la misma cantidad de alimentos que el convencional y hacerlo con un coste similar o, en algunos casos, de forma más barata, por ejemplo, el caso de la producción de calabacines, ha registrado un ahorro de más del 30% en regenerativo. Los datos se han obtenido comparando durante un año las cuatro fincas regenerativas que participan en la iniciativa, todas ellas en Cataluña, frente a parcelas que practican una agricultura convencional y que, por lo tanto, todavía emplean pesticidas, fertilizantes químicos y maquinaria pesada para labrar el cultivo. Además, el equipo también ha comparado vacas 100% de pasto bajo dos escenarios: las que se alimentan directamente en el pasto con aquellas que comen balas de pasto -hierba seca-. Para hacer el cálculo, tanto de coste como de producción, se ha evaluado un alimento diferente en cada finca participante: en la huerta de Verdcamp Fruits se han escogido los calabacines; en Pomona Fruits, las peras; en Planeses, la leche de vaca de pasto, y la uva a las viñas regenerativas de Familia Torres.
Respecto a los costes económicos, el equipo también aclara que, a pesar de que estos resultados se hayan medido en un año de proyecto, las cuatro fincas hace años que practican el modelo regenerativo. Por lo tanto, el cálculo no contempla la inversión inicial necesaria para restaurar la salud del suelo, un proceso que puede requerir varios años antes de lograr esta rentabilidad. La parte positiva es que sí que demuestra que ambos modelos producen el mismo y, una vez establecida, con un coste económico igual, o incluso, menor, en el caso del regenerativo. “Una de las reticencias del sector agrario para implementar prácticas agrícolas más sostenibles se basa a argumentos que afirman que son más caras y menos productivas, así que estos resultados, a pesar de que de momento son a pequeña escala y hay que ampliar la investigación, son esperanzadores”, destaca Javier Retana, profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) e investigador del CREAF y coordinador del proyecto. También alerta que el cambio de modelo no es fácil, especialmente durante los primeros años, y que siempre tiene que ir acompañado con políticas, ayudas económicas y asesoramiento. Sin embargo, “el hecho de ir desmontando el mito de la baja producción y el alto coste es un paso muy importante”, añade.
Peras y calabacines: ahorro en productos químicos y gasolina
Para llevar a cabo el cálculo económico, el equipo ha realizado un análisis minucioso donde se han tenido en cuenta el coste del personal, detallado en diferentes acciones como por ejemplo podar, plantar o hacer tratamientos fitosanitarios; el coste de la maquinaria, que incluye la gasolina y el mantenimiento o alquiler de las máquinas; y el de los productos que se aplican en el campo, como el compost o los fertilizantes. Los resultados revelan que el ahorro de un cultivo regenerativo frente al convencional para producir los mismos alimentos es de más de un 30% en el caso de los calabacines de Verdcamp Fruits. Según Retana, “en general, donde observamos que se reducen más los costes es en la maquinaria y en los productos fitosanitarios como los fertilizantes químicos o los pesticidas”. El coste de producir de manera regenerativa sí que sube ligeramente en el caso de las peras de Pomona Fruits, alrededor de un 10%, pero a pesar de este dato, la producción de peras es de un 20% más en la finca regenerativa “el motivo es que llevaron a cabo tratamientos naturales para prevenir plagas y eso sí que sube algo más el precio, pero, en contraste, la producción sí que fue más alta”, aclara Retana. En cuanto a Familia Torres todavía no se han obtenido los resultados finales, en parte debido a la sequía que se sufrió durante el año 2024, “se tendrá que esperar en el segundo año de proyecto para tener los datos definitivos”, añade Javier Retana.
Respecto a la capacidad de producción de los cultivos, en las parcelas regenerativas se ha obtenido una producción similar respecto al convencional. Para hacerse una idea concreta, en el caso de Verdcamp Fruits se ha obtenido que ambos campos, convencional y regenerativo, producen alrededor de entre 35.000-37.000 kilos de calabacines. En cuanto a Pomona Fruits, sí que se ha observado una mayor producción en regenerativo con una cosecha de 22.000 kilos por hectárea, frente al convencional que han sido unos 18.000 kilos según Pomona, “el año pasado fue un año de producciones bajas de la pera en Catalunya, aun así, cuando comparamos la parcela convencional respecto a la regenerativa, ¡obtuvimos casi un 20% más de producción en el caso del regenerativo!”. En el caso de Familia Torres, los datos apuntan que las parcelas regenerativas y convencionales producen una cantidad similar de uva, a pesar de que las producciones de la cosecha 2024 no han sido representativas por la afectación de la sequía.
Recuperar vacas de leche en el prado
Por su parte, en Planeses, se han comparado vacas lecheras que se alimentan 100% de pasto bajo dos escenarios: aquellas que comen directamente en el prado según el método Voisin -se mueven diariamente de parcela en parcela de una manera planificada-, frente a las que se alimentan de balas de pasto seco dentro de un recinto. Según los datos, si las vacas comen directamente en el prado, el ahorro es mucho mayor, puesto que se reduce más de la mitad el coste económico, porque solo se tiene que invertir en el personal que se encarga de sacar al ganado y de ordeñarlo. En cambio, las balas de paja seca implican un gasto adicional: recolectar la hierba, secarla, transportarla y almacenarla, también recoger los excrementos y devolverlos al campo.
De acuerdo con el investigador, a veces es inevitable utilizar balas de pasto, especialmente en las épocas que no hay pasto fresco, por ejemplo, durante el invierno en la alta montaña o en los veranos del Mediterráneo cuando hace mucho calor, “pero si se quiere hacer leche de pasto 100%, mientras se pueda pastar directamente al prado es mucho más rentable”, explica Marc Gràcia, investigador del CREAF y coordinador de la finca. En cuanto a la producción de leche todavía no hay datos definitivos, pero sí que se ve una tendencia de que las vacas que se alimentan de pasto fresco producen más leche que las que se alimenta de hierba seca o ensilada.
Bandas florales, cubiertas vegetales y otras técnicas regenerativas
Las fincas que participan en el proyecto apostaron por el modelo regenerativo hace ya varios años con el objetivo de recuperar la fertilidad y biodiversidad de la tierra y así poder asegurar el cultivo de alimentos en un contexto de crisis climática, puesto que “al aumentar el contenido de materia orgánica, se incrementa la capacidad del suelo de almacenar más agua en condiciones áridas y, también, de almacenar carbono atmosférico”, explica Retana. Algunas de las técnicas que practican son eliminar el labrado; mantener la cubierta vegetal todo el año; aumentar la diversidad y la producción de plantas o combinar la agricultura y la ganadería.
Cada finca, además, tiene su manera de trabajar y produce diferentes alimentos. En el caso de Planeses (Sant Ferriol, Girona) se crían pollos, gallinas y vacas de pasto, además también tiene una huerta y aprovecha recursos del bosque para elaborar biofertilizantes. Por su parte, Familia Torres (Pacs del Penedès, Barcelona), dedicada a la viña, saca rebaños de ovejas y gallinas para que pasten entre las viñas y tienen instaladas cajas nido de murciélagos y pájaros. La finca de Pomona Fruits (Ivars d’Urgell, Lleida), cultiva manzanas, peras, albaricoques y melocotones, incorpora restos de poda, microorganismos vivos y materia orgánica en el suelo; también planta flores en los márgenes y potencian abejas del género Osmia para que ayuden a polinizar los árboles frutales, en una de sus fincas también emplean asnos entre los árboles para fertilizar la tierra y controlar la hierba y así reducir el uso de maquinaria. Por su lado, VerdCamp Fruits (Cambrils, Tarragona) produce una gran variedad de frutas y verduras, y destaca por la plantación de flores entre los cultivos para favorecer la biodiversidad (lo que denominan intercropping floral), también aplican el roller crop- un rulo que aplasta y dobla los cultivos junto a las hierbas adventicias, una vez acaba su ciclo productivo, sin cortarlos ni triturarlos -; esto crea una capa de biomasa sobre el suelo que actúa como una capa natural y abono verde que retiene la humedad.
Actualmente, el proyecto Regenera.cat, que finaliza en enero de 2026, continúa trabajando para poner números científicos a los beneficios de la agricultura regenerativa; “ahora estamos midiendo otros parámetros como la huella de carbono y de agua, la calidad nutricional de los alimentos, la diversidad de polinizadores y la capacidad de retener carbono atmosférico y agua”, finaliza Retana.
Durante los próximos meses, las fincas del proyecto realizarán jornadas de puertas abiertas para que cualquier persona pueda visitarlas e informarse de cómo implementan las diferentes técnicas del modelo regenerativo. Subscríbete al boletín del proyecto para no perderte ninguna novedad: https://bit.ly/regeneracat
El Fons Climàtic se nutre con el 50% de los ingresos obtenidos con el impuesto sobre las emisiones de CO₂ de los vehículos de tracción mecánica y el 20% de la recaudación del impuesto sobre las instalaciones que inciden en el medio ambiente.
FOTOS de la finca de Familia Torres, en Pacs del Penedès. Eva Bertran (Familia Torres) y Mª José Broncano (CREAF). Autoría: Galdric Mozol (CREAF)
Sobre el CREAF www.creaf.cat
El Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), ubicado en la Universidad Autónoma de Barcelona, fue creado en el año 1987 para hacer investigación en torno a la ecología, la biodiversidad y los bosques. Actualmente busca inspirar nuevas maneras de vivir y convivir que mantengan un planeta habitable para la naturaleza y las personas. Hace investigación sobre biodiversidad, funcionamiento de los ecosistemas, cambio global y observación de la tierra, genera conocimiento para entender la naturaleza a través de la investigación y colabora con la sociedad para encontrar soluciones a los retos ambientales a escala local y global. Basa su investigación en el rigor y el pensamiento crítico, comparte conocimiento a través del aprendizaje y la divulgación, colabora con otras instituciones científicas, políticas y administrativas y tiene un compromiso ambiental y social que impregna todas sus acciones e investigaciones.
Sobre Familia Torres www.torres.es
Arraigada en la tradición vitícola de El Penedès desde el siglo XVI, la Familia Torres fundó su bodega en Vilafranca del Penedès en 1870, hace más de 150 años. Cada generación ha transmitido la pasión por la cultura del vino desde el respeto por la tierra y la tradición y la apuesta por la innovación. Hoy, la quinta generación se focaliza en la elaboración de vinos de viñas singulares y fincas históricas, la recuperación de variedades ancestrales y la viticultura regenerativa para hacer frente al cambio climático. La lucha contra la emergencia climática es, desde 2008, uno de sus ejes de actuación mediante acciones de adaptación y mitigación para reducir las emisiones de CO2. Presente históricamente en el Penedès, Conca de Barberà, Priorat y Costers del Segre, Familia Torres cuenta también con viñas y bodegas en las principales zonas vinícolas españolas –Rioja, Ribera del Duero, Rueda y Rías Baixas–, así como en Chile y California. Es miembro de las Primum Familiae Vini, y cofundadora de International Wineries for Climate Action y de la Asociación de Viticultura Regenerativa.