• Las técnicas regenerativas restablecen el equilibrio de los suelos e incrementan su capacidad para fijar CO2 atmosférico
  • La bodega quiere transformar en cinco años más de 500 hectáreas de sus viñedos ecológicos en Catalunya
  • El modelo regenerativo contribuirá a la consecución de su compromiso ambiental: tener un impacto positivo en el clima en 2050

Vilafranca del Penedès, 25 de febrero de 2021.- Familia Torres ha iniciado un plan agrícola para aplicar el modelo de agricultura regenerativa en sus viñedos ecológicos. El objetivo es llegar a un nuevo equilibrio basado en el incremento de la biodiversidad y de materia orgánica de forma natural, potenciando así la función de los viñedos como sumideros de carbono. La quinta generación de esta bodega familiar del Penedès decide dar un paso más allá en su compromiso ambiental y adopta la viticultura regenerativa, en su concepción holística de la tierra, como una de las soluciones para luchar contra el cambio climático y alcanzar su objetivo de tener un impacto positivo en el clima a partir de 2050.

El plan agrícola de Familia Torres contempla la reconversión, durante un periodo de cinco años, de más de 500 hectáreas de viñedos ecológicos en propiedad, distribuidos en las denominaciones de origen Penedès, Priorat, Conca de Barberà y Costers del Segre. Las prácticas regenerativas, algunas de las cuales ya aplica actualmente la bodega en la gestión de sus viñedos, se implementarán paulatinamente para regenerar el suelo y se irán ajustando en función de los resultados. Como punto de partida, se realizarán ensayos en las fincas Mas La Plana, en Pacs del Penedès (DO Penedès), Mas de la Rosa, en Porrera (DOQ Priorat) y Milmanda, en Vimbodí i Poblet (DO Conca de Barberà), así como en viñedos de Jean Leon, en los que ya se están llevando a cabo varios proyectos.

Según Miguel Torres Maczassek, director general y quinta generación de Familia Torres: “Somos conscientes de que este es un largo proceso de aprendizaje en el que hay que desaprender para buscar un nuevo equilibrio”. Y añade: “es un cambio de paradigma en la gestión del viñedo, pero creemos que es necesario ya que la viticultura regenerativa es actualmente la única solución que permite almacenar el carbono atmosférico en el suelo y luchar contra el cambio climático”.

Para Familia Torres, la viticultura ecológica es positiva pero no es suficiente ante el reto de la emergencia climática, ya que en su práctica no contempla las emisiones y la fijación de CO2. Las bases de los modelos de agricultura regenerativa u holística parten de los preceptos de la agricultura orgánica, pero van más allá ya que incorporan el objetivo de recuperar la vida de los suelos y esto, por ende, contribuye directamente a aumentar su capacidad de captar y fijar carbono atmosférico y reducir así las concentraciones de este gas de efecto invernadero en la atmósfera, que es una de las causas del calentamiento global.

Viticultura regenerativa, clave para mejorar la calidad de los suelos, los vinos y el medio ambiente

La agricultura regenerativa busca restablecer el ecosistema natural a partir de técnicas respetuosas que aúnan los conocimientos ancestrales y la tecnología moderna. Sus principales pilares son incrementar la materia orgánica de los suelos de forma natural; no arar volteando la tierra para no dañar la superficie y evitar que se libere el carbono retenido en el suelo; usar cubiertas vegetales para maximizar la asimilación de CO2 atmosférico e incrementar la biodiversidad.

Para incrementar la materia orgánica, el modelo regenerativo contempla diferentes estrategias como el uso de compost orgánico y de animales –por ejemplo, ovejas en los viñedos–, para favorecer la fertilización de los suelos de forma natural. Un suelo más fértil facilita la aparición de cubiertas vegetales espontáneas o sembradas que mejorarán la acumulación de carbono en las raíces y en el suelo. Con el conjunto de estas acciones, se estima que el suelo podría fijar en torno a tres toneladas de CO2 por hectárea y año.

Según apunta la experimentación realizada hasta el momento, los cultivos de cobertura en los viñedos favorecen una disminución en la producción. Además, un suelo con más vida permite retener el agua de lluvia y superar mejor los periodos de sequía, evitando también la erosión de la tierra. A largo plazo, se espera obtener un retraso en la maduración de la uva que permita mitigar en parte las vendimias prematuras causadas por el calentamiento global. Finalmente, el incremento de la biodiversidad como resultado de una mayor cantidad de materia orgánica en el suelo potencia un mejor equilibrio en el viñedo y la creación de un ecosistema más estable que dotará las cepas de defensas naturales frente a posibles plagas y enfermedades.

Para Miguel Torres, “todos los aspectos que resultan de tener unos suelos más vivos y equilibrados son muy positivos en una viticultura orientada a vinos de calidad y en un escenario de cambio climático. Estas técnicas regenerativas no solo nos ayudarán a hacer mejores vinos, sino que nos permitirán convertir nuestros viñedos en grandes sumideros de carbono y podamos así contribuir a frenar el cambio climático”.

El pensamiento de una agricultura más holística o menos intervencionista ha sido impulsado por nombres como Alain Savory o Masanobu, Fukuoka, entre otros. La agricultura convencional basada en productos agroquímicos y la sobreexplotación de la tierra ha causado la degradación y desertificación de millones de hectáreas en todo el mundo. Estos suelos desgastados son incapaces de almacenar carbono atmosférico. Por ello, es necesario un replanteamiento de los modelos agrícolas convencionales para incorporar prácticas regenerativas. La agricultura regenerativa supone un giro de 180 grados respecto a la agricultura convencional, y también en lo que se refiere a las prácticas de viticultura tradicionales, pero aun así tiene claras ventajas para la viticultura de calidad, especialmente en climas mediterráneos.

Tener un impacto positivo en el clima, compromiso de Familia Torres en 2050

La quinta generación de Familia Torres suscribe este compromiso con la viticultura regenerativa en el marco de Torres & Earth, el programa ambiental impulsado en 2008 frente al cambio climático.

El uso de energías renovables, medidas de eficiencia energética, movilidad sostenible y reducción del peso de las botellas, entre otras acciones, han permitido a la bodega reducir sus emisiones de CO2 por botella (directas e indirectas) en un 30% del 2008 al 2019. Ahora, Familia Torres orienta sus esfuerzos a la captación y fijación del CO2, impulsando proyectos como la reforestación en la Patagonia chilena, las tecnologías CCR (Carbon Capture Reuse) y las prácticas regenerativas. Su objetivo es reducir su huella de carbono en un 55% en 2030 y tener un impacto positivo en el clima (‘Climate Positive’) a partir de 2050.

Familia Torres ha cofundado, junto a la bodega californiana Jackson Family Wines, la asociación International Wineries for Climate Action (IWCA), integrada actualmente por diez bodegas de seis países, para impulsar la descarbonización del sector del vino a nivel global. IWCA cuenta con un grupo de trabajo sobre viticultura regenerativa.

Sobre Familia Torres                                                                                                                      www.torres.es

Arraigada en la tradición vitícola del Penedès desde el siglo XVI, la Familia Torres fundó su bodega en Vilafranca del Penedès en 1870, hace 150 años. Cada generación ha transmitido de padres a hijos la pasión por la cultura del vino desde el respeto por la tierra y la tradición y la apuesta por la innovación. Hoy, la quinta generación se focaliza en la elaboración de vinos de viñedos singulares y fincas históricas y en la recuperación de variedades ancestrales para adaptarse al cambio climático. La lucha contra la emergencia climática es, desde 2008, uno de sus ejes de actuación mediante acciones de adaptación y mitigación para reducir las emisiones de CO2. Presente históricamente en el Penedès, Conca de Barberà, Priorat y Costers del Segre, Familia Torres cuenta también con viñedos y bodegas en las principales zonas vinícolas españolas –Rioja, Ribera del Duero, Rueda y Rías Baixas–, así como en Chile y California. Es miembro de las Primum Familiae Vini, asociación que integra doce de las familias centenarias elaboradoras de vino más prestigiosas del mundo, y fundadora de International Wineries for Climate Action, que impulsa la descarbonización del sector.

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