
El municipio navarro pone fin a una campaña marcada por la amenaza del mildiu
con resultados extraordinarios: uva en excelente estado sanitario y ausencia total
de residuos en las parcelas objeto del piloto. La Garnacha, como variedad
mayoritaria, reafirma su papel como guardiana del territorio.
Eslava (Navarra), 15 de octubre de 2025 – El proyecto piloto de viticultura regenerativa
de Eslava, en la Baja Montaña de la D.O. Navarra, concluye su primera vendimia con una
uva en excelente estado sanitario, a pesar de las condiciones meteorológicas adversas
que marcaron la campaña, especialmente por la presión de enfermedades como el
mildiu. Las parcelas tratadas con microorganismos autóctonos, sin productos
fitosanitarios químicos, han mostrado un comportamiento sobresaliente y han
propiciado uvas de calidad técnica y sensorial óptima.
Los resultados de laboratorio confirman que las bayas analizadas están completamente
libres de residuos. Esta ausencia total de materias activas en el fruto representa un hito
técnico y simbólico para un pueblo que ha apostado por recuperar el equilibrio del
viñedo desde sus propios recursos. Las aplicaciones se basaron en una selección de
cepas microbianas extraídas del propio suelo, hoja y fruto, en un enfoque inédito a
escala local en Europa. “Ha sido una campaña compleja, pero el resultado ha superado
nuestras expectativas. Las uvas destinadas al proyecto han llegado en perfecto
estado, y ya hemos podido comprobar que estamos en el camino correcto”, explica
Rebeca Lecumberri, enóloga de la Bodega de Eslava. “La Garnacha ha vuelto a
demostrar que es la variedad que mejor nos representa, la más resiliente, la más noble.
Nuestra verdadera guardiana del territorio.” El proyecto, denominado “Territorio
Eslava, Baja Montaña”, tiene como objetivo producir tres vinos (blanco, rosado y tinto)
sin residuos, con vinificación y embotellado íntegros en el municipio, y con trazabilidad
total. Este modelo, que combina biotecnología con técnicas tradicionales, busca elevar
al máximo nivel el valor de lo autóctono: desde las levaduras del entorno hasta los
viñedos centenarios que definen el paisaje y la cultura vitivinícola del lugar.
Impulsado por el Ayuntamiento de Eslava y su Bodega Cooperativa, está cofinanciado
por el Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Gobierno de Navarra y
el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER). Esta vendimia marca un paso
decisivo en la validación del modelo regenerativo. A lo largo de 2026 se completarán
las últimas fases de aplicación y análisis de suelos, y se continuará con la fermentación
y crianza de los vinos, que se presentarán oficialmente en 2027. El piloto forma parte de
la hoja de ruta de Territorio Eslava, una estrategia integral que combina sostenibilidad,
patrimonio, innovación rural y desarrollo local. Desde este enclave de menos de 110
habitantes, Eslava sigue demostrando que lo pequeño también puede liderar, y que el
vino puede ser una forma de cuidar el paisaje, recuperar el suelo y sostener el pueblo.