Entrevista realizada por Jorge Comi

Enpedra es un estudio de diseño ubicado en Lugo, especializado en packaging y diseño de etiquetas de vino. En su trayectoria profesional ha trabajado para importantes bodegas de toda la geografía española y cuenta además con varios premios importantes. Al mando del estudio se encuentra José Vila, un creativo como la copa de un pino con el que tengo la suerte de colaborar con él a menudo. Vamos a ver qué nos cuenta 

¿Cuándo y cómo surge tu interés por el diseño del packaging de vino?

Siempre me ha llamado mucho la atención el diseño de packaging y en especifico el de los vinos porque me parece algo muy laborioso y exigente. Creo que es un reto enorme porque al haber una masificación de marcas tan grande, es el diseñador el que posee las herramientas y la creatividad para ayudar a las bodegas a crear una marca con la que hacer destacar a su vino por encima de los demás.

En tu opinión, ¿cómo ayuda el diseño a comunicar la filosofía de un vino o bodega?

El diseño es un punto más que ayuda a conectar un vino con el cliente final, pero no se le puede dejar toda la responsabilidad de comunicar la filosofía de la bodega porque es muy difícil. Existen muchos más factores que influyen en ello: la historia de la bodega, los eventos que organiza, el tipo de comunicación que realiza, etc. La etiqueta es un puntito más que ayuda a proyectar toda la filosofía de la bodega y a comunicarla de forma efectiva para que conecte con el público.

¿Cómo es el proceso creativo a la hora de diseñar una etiqueta de vino?

Yo creo que no hay ningún sistema para seguir un proceso creativo. Todo depende de la marca que queramos vestir y lo que queremos contar. Yo lo primero que pregunto siempre es qué tipo de vino es, cuál es su público objetivo, en qué canal se va a distribuir y el precio final que va a tener en el mercado. Esto me ayuda a tener una imagen global para poder compararlo con la competencia y a partir de aquí trazar una estrategia para mejorar lo que hacen los demás y poder abrir un nuevo hueco en el mercado. Es decir, el proceso creativo empieza por el estudio de datos. Luego hay que saber escuchar muy bien al cliente y a partir de aquí, cada diseñador tiene sus herramientas y forma de trabajar, no hay ningún límite.

Imagino que tu labor como profesional no se limita a diseñar una etiqueta, sino que también debes pensar en los materiales y las técnicas de impresión para que el resultado sea el esperado. ¿Cómo es ese trabajo en equipo con la imprenta?

Las imprentas son un valor más para que las cosas queden bien, por eso el contacto con ellas tiene que ser siempre muy directo. Yo por lo menos mantengo una relación muy estrecha porque me gusta trabajar con ellos cada detalle de los acabados. Además, son la mejor fuente de información para conocer nuevos materiales y técnicas novedosas por si me interesa aprovecharlas en algún diseño.

¿Y con el fotógrafo que tiene que plasmar en una imagen el resultado de tu trabajo? 😉

Cuando se presenta una fotografía al cliente, ésta tiene que ser lo más fidedigna posible con la realidad. Por eso me gusta trabajar en equipo con el fotógrafo para mimar y cuidar cada detalle del diseño y de la propia botella. Al fin y al cabo, la fotografía de ese vino tiene que proyectar todo el trabajo de las personas que estamos detrás, porque es lo que va a ver el público y tiene que ser la mejor carta de presentación del vino.

¿Qué le aporta la fotografía de estudio a tus diseños?

El mock up de cuerpo entero de una botella puede llegar a acercarse a la realidad, pero nunca va a ser real. Hay ciertos detalles del vidrio, de la cápsula, y sobre todo de la etiqueta, que solo pueden plasmarse tal y como son por medio de una fotografía de estudio.

Es cierto que existen nuevas técnicas como el render o el 3D que dan unos resultados casi reales, pero valen un dineral. Aunque pudiendo hacer una fotografía de verdad, no les veo mucho sentido…

Sé que no te gusta hablar de premios, pero creo que tienes un Pentawards por ahí…

Jaja, sí… Para mí es algo surrealista, sobre todo porque creo que hay trabajos de algunos compañeros que me parecen fantásticos. Pero bueno, aunque los premios se basen en una decisión subjetiva, entiendo que algo verían en el mío para ser ganador. Pero ojo, que ganar un Pentawards no significa que todo sean flores y tenga respuestas para resolver todos los proyectos, el día a día sigue siendo muy complicado. Estos certámenes miden la creatividad, pero no cómo ayuda esa creatividad a vender el producto.

¿Cuál es tu trabajo soñado? Me refiero a ese diseño que estás deseando hacer y todavía no te ha pedido ningún cliente.

En el mundo del vino las normas son bastante claras, los diseñadores nos limitamos generalmente a crear una etiqueta con su cápsula. ¿Pero y qué pasa con la botella? A mí me atrae muchísimo el diseño industrial, creo que podríamos crear todavía más marca si las bodegas nos tuvieran en cuenta a la hora de elegir el diseño de la botella. Al fin y al cabo, el vidrio también forma parte del packging, por lo que debe de ir en armonía con la etiqueta y cápsula.

Si tuvieras que quedarte con uno de tus trabajos, ¿cuál sería y por qué?

¡No me hagas elegir, jaja! Es una pregunta complicada porque tengo varios favoritos. A ver, antes de nada, me gustaría decir que estoy bastante contento con todos los trabajos que salen de mi estudio. A partir de aquí, es cierto que a mí lo que me gusta es que los diseños me cuenten historias. Por ejemplo, el diseño de Theo me encanta porque es una etiqueta con un concepto tan singular y sencillo que consigue resaltar por encima de otras botellas de vino y, a la vez, trasladarme hacia una época y un lugar concretos.

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