A lo largo de toda tu vida, seguramente te hayas encontrado con situaciones similares a esta… Para esas veladas en las que hay varios vinos de distintos tipos sobre la mesa, puede surgirnos la duda: ¿En qué orden deben servirse los vinos? ¿Qué vino sirvo primero, el blanco o el tinto? Pues hoy vamos a contestar a estas y otras preguntas. 

Al margen de los maridajes que vayan a disfrutarse en una comida o cena, pueden surgirnos dudas sobre el orden en el que deben servirse los vinos. Hoy vamos a establecer unas normas básicas que te van a venir muy bien y con los que acertarás seguro. 

Reglas básicas sobre el orden del vino.

En términos generales podemos atender a dos normas básicas que nos pueden servir como referencia. 

Si atendemos al tipo de vino, primero deberían servirse los vinos blancos, posteriormente deberíamos seguir por los rosados y por último, terminar con los tintos.

En cuanto a la crianza, también debemos ir de menos a más. Esto es, primero deberíamos servir los vinos con menor crianza o sin crianza para terminar con los vinos con mayor crianza. 

Por último, según el grado alcohólico debemos seguir la misma regla. Primero serviremos los vinos menos alcohólicos y terminaremos con los de mayor graduación. 

Primero blancos, luego rosados y por último los tintos

Tal y como hemos visto antes, el orden en el que deben servirse los vinos sigue una serie de parámetros que, si unificamos nos darán este orden. 

  1. VINOS ESPUMOSOS. Por raro que parezca, los primeros vinos deberían ser los espumosos. Son vinos generalmente blancos, de poco grado alcohólico y sin crianza. Además este tipo de vinos maridan perfectamente con entrantes, pescados y aperitivos. Este tipo de vinos no es únicamente válido para terminar una comida y brindar. 
  2. VINOS BLANCOS LIGEROS. Son vinos blancos ligeros de poco grado alcohólico que deben continuar el orden de servicio. Su maridaje es perfecto con quesos, aperitivos y verduras.
  3. VINOS BLANCOS CON CUERPO. Nos gusta definirlos como vinos blancos con alma de tintos, y es que además, se sitúan a medio camino de ambos. Su maridaje es bueno con pastas y arroces. 
  4. VINOS ROSADOS. En el centro de la lista encontramos vinos en los que la uva tinta ya comienza a hacer acto de presencia. Podemos encontrar vinos monovarietales tintos o coupages entre variedades tintas y blancas. Su maridaje también es bueno con pastas y arroces.
  5. VINOS TINTOS LIGEROS. Vinos tintos jóvenes y con media crianza se situarían en este punto y su maridaje puede ser con ibéricos, embutidos, y carnes blancas. 
  6. VINOS TINTOS CON CRIANZA. Tras los robles, llega el turno de los vinos con crianza, con una mayor potencia y grado alcohólico. En este punto situaríamos a vinos que van perfecto con guisos, asados, carnes rojas. 
  7. VINOS TINTOS POTENTES. Con un maridaje similar podemos encontrar los vinos más potentes. También puedes atreverte a maridarlo con chocolate negro.

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