Tenemos que centrarnos en los agroecosistemas maduros. La eficiente cadena de valor del sector vitivinícola, la gran segmentación de precios y el fuerte vínculo con el territorio y los orígenes son sin duda elementos beneficiosos para la cadena de suministro


Pau Roca

El Director General de la Organización Internacional de la Vida y el Vino (OIV), Pau Roca, asistió a la conferencia “Wine Vision 2040” organizada por el Centro de Investigación del Vino de la UBC, durante la cual los líderes de la industria vitivinícola presentaron sus puntos de vista sobre el futuro de la industria vitivinícola.

El evento, moderado por Jacques-Olivier Pesme, Director del Centro de Investigación del Vino de ubC, también contó con la participación de Laura Catena (CEO de Bodega Catena Zapata y fundadora y miembro de la junta directiva del Instituto Catena del Vino), Linda Reiff (presidenta y directora ejecutiva de la Asociación de Vintners del Valle de Napa) y Pierre Louis Teissedre (profesor del Instituto de Ciencias del Viñedo y Ciencias del Vino)

El Director General de la OIV insistió en que sólo hay un planeta vitivinícola (Un planeta del vino), de ahí el título de su discurso, y explicó cómo y por qué necesitamos curarlo de la mejor manera posible. Con el deseo de resumir la intervención de Roca en algunos conceptos simples, estos serían: anticipación, evolución, conservación y resiliencia.

La situación actual es un punto de inflexión interesante para empezar de nuevo, ya que “cada crisis es parte de una evolución y tenemos que observar cómo evolucionan otros sistemas”, dijo. Sin duda, el cambio climático será un desafío aún mayor. A partir de ahora, dijo, “la máxima prioridad debe ser mantener vivo este planeta”. En términos biológicos, esto se puede hacer prestando atención al funcionamiento de los ecosistemas maduros, en los que el desperdicio de energía es mínimo a pesar de su complejidad. Esta idea fundacionaria, desarrollada recientemente por el Director General de la OIV, pone en tela de juicio cómo la economía recreará sus modelos. Para desarrollar modelos futuros, tenemos que mirar a los demás y ver cómo “los principales ecosistemas, a pesar de su complejidad y diversidad, son energéticamente eficientes”.

Pau Roca está seguro de que “la economía futura no medirá el desempeño humano en términos de crecimiento, sino conservación de la naturaleza”. El sector vitivinícola es consciente del problema del cambio climático y es pionero en la adopción de comportamientos adecuados. Un seguimiento cuidadoso de los cultivos y el uso de registros históricos confirman esta relación de larga data.

Por último, Roca concluyó mencionando dos de los principales recursos de la industria. En primer lugar, la eficiente cadena de valor del sector vitivinícola: la gran segmentación de precios y el fuerte vínculo con el territorio y los orígenes son, sin duda, elementos beneficiosos para la cadena de suministro. En segundo lugar, la multiplicidad de actores, “dado que la diversidad y la complejidad son elementos primordiales para el rendimiento general y la resiliencia”, resumió la DG.

En conclusión, Pau Roca sostiene que la economía vitivinícola podría ser un “paradigma de sostenibilidad” y posee muchos de los elementos para tener éxito en una economía futura.

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