La iniciativa del Consorcio de la Ruta del Vino de Rueda, en colaboración con el Consejo Regulador de la DO Rueda, incluida en su Plan de Sostenibilidad Turística, permite identificar el potencial de cada parcela y ofrece herramientas prácticas para mejorar la gestión del viñedo, reforzar la calidad del vino y la información al visitante

Valladolid, 21 de abril de 2026. El Consorcio de la Ruta del Vino de Rueda y el Consejo Regulador de la D.O. Rueda han presentado hoy el Proyecto de Zonificación de Viñedos, una iniciativa estratégica que permite conocer en profundidad la estructura y comportamiento de los suelos de la Denominación de Origen Rueda con el objetivo de avanzar hacia un modelo de viticultura más eficiente, sostenible y resiliente frente a los efectos del cambio climático.

El acto, celebrado en el Hotel Olid de Valladolid, ha contado con la participación de José Enrique Garzón, creador del Instituto de la Viña y el Vino de la Universidad de León y responsable científico del proyecto; Cristina Solís, gerente de la Ruta del Vino de Rueda; Santiago Mora, director general del Consejo Regulador de la D.O Rueda; y Juancho Asenjo, reconocido periodista especializado en vino.

Se trata de una iniciativa de la Ruta del Vino de Rueda coordinada por el Consejo Regulador de la D.O. Rueda y enmarcada en el Eje 1 del Plan de Sostenibilidad Turística “Ruta del Vino de Rueda” del Consorcio de la Ruta del Vino de Rueda, sujeto al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia financiado por la Unión Europea con fondos NEXTGENERATION-EU, que cuenta con la etiqueta climática 022 “Adaptación al cambio climático”, lo que implica una contribución del 100% a los objetivos climáticos europeos.

Este proyecto responde a una necesidad clave para el territorio. La Ruta del Vino de Rueda es un destino eminentemente enoturístico cuya identidad, proyección y competitividad dependen directamente de la producción del vino. El cultivo de la vid y la elaboración del vino no solo sostienen la actividad turística, sino que constituyen uno de los pilares fundamentales de la economía local y del desarrollo social del territorio. En este contexto, cualquier afectación a la producción vitícola pondría en riesgo tanto la propia actividad turística, como el bienestar y la cohesión del territorio.

La producción vitícola, como gran parte de la actividad agraria, es especialmente sensible a las perturbaciones medioambientales derivadas del cambio climático. El aumento de temperaturas, los periodos prolongados de sequía, la degradación y desertificación de los suelos o la pérdida de nutrientes representan amenazas reales para el sector. De ahí la importancia de impulsar iniciativas que permitan profundizar en el conocimiento del suelo para anticipar y mitigar estos efectos, desarrollando estrategias de adaptación y fomentando una producción más sostenible.

Por ello, este proyecto se ha concebido no solo como una herramienta técnica, sino como una forma de proteger el origen de la uva, elemento esencial sin el cual la actividad enoturística no podría existir.

Además, esta iniciativa busca dotar a bodegas, viticultores y agentes turísticos de información eficaz, veraz y científica sobre las características del viñedo, permitiéndoles trasladar ese conocimiento al visitante y enriquecer la experiencia enoturística desde una base rigurosa.

En este sentido, Cristina Solís ha destacado que el suelo y el clima son elementos únicos e irrepetibles del territorio. “Conocerlos en profundidad y saber comunicarlos es fundamental para desarrollar una actividad enoturística de valor y de calidad, que conecte al visitante con el verdadero origen del vino”.

A través de este proyecto se ha realizado un estudio integral del suelo vitícola mediante más de 100 calicatas distribuidas estratégicamente en 21 municipios del territorio que han permitido analizar en profundidad los distintos horizontes del suelo, identificando su composición (arcilla, caliza, cascajo), estructura, capacidad de drenaje y retención hídrica, así como parámetros físico-químicos y biológicos claves.

A este trabajo de campo se han sumado analíticas de laboratorio que han evaluado parámetros físico-químicos y biológicos como el pH, la conductividad eléctrica, la materia orgánica, los niveles de macro y micronutrientes, la caliza activa o la capacidad de intercambio catiónico.

RESULTADOS. Los resultados revelan una elevada variabilidad de suelos, con presencia de depósitos aluviales de cantos rodados del río Duero, capas de arcilla y afloramientos calizos, que configura una auténtica “huella dactilar” del territorio. Esta diversidad condiciona directamente el comportamiento de la vid y la expresión final del vino, especialmente de la variedad verdejo.

Tal y como ha señalado Enrique Garzón, “el suelo es un factor de producción fundamental. Conocerlo en profundidad permite contextualizar el viñedo y favorecer que la uva exprese todo su potencial”. En este sentido, el proyecto integra el análisis de campo con estudios de laboratorio y modelización geoestadística, lo que ha permitido elaborar un mapa de zonificación extrapolable a todo el territorio.

Garzón ha explicado que “las calicatas son cortes perpendiculares en el suelo que permiten identificar los distintos horizontes de las zonas vitivinícolas de la D.O. Rueda. A través de su análisis en laboratorio determinamos qué tipos de suelos existen y cuáles son sus características físicas, químicas y biológicas, lo que permite su aprovechamiento por parte de los viticultores”.

En este sentido, ha subrayado el carácter innovador del proyecto: “hemos desarrollado un estudio de vida del suelo que identifica parámetros relacionados con los microorganismos presentes, lo que aporta una información clave para conocer su estado y su valor nutricional dentro del suelo vitivinícola”.

MANUAL DE RECOMENDACIONES.

El conocimiento generado se traduce en una herramienta práctica que permite al viticultor aplicar técnicas de viticultura de precisión mediante recomendaciones agronómicas adaptadas a cada tipología de suelo, optimizando la fertilización, la gestión hídrica y la toma de decisiones. Este enfoque facilita una intervención más eficiente, al aplicar los recursos solo donde son necesarios, y se integra en un objetivo más amplio de avanzar hacia una viticultura más resiliente frente al cambio climático, capaz de anticipar riesgos, mejorar la sostenibilidad del viñedo a largo plazo y reforzar la calidad y competitividad del sector.

Asimismo, la zonificación permitirá identificar y proteger viñedos históricos y parcelas singulares, muchas de ellas centenarias, que forman parte del patrimonio vitivinícola del territorio e identificar dónde nace la excelencia del viñedo, comprendiendo su influencia en el comportamiento de la vid. Una gestión más precisa del suelo permite reducir intervenciones innecesarias, optimizar recursos y disminuir la huella ambiental del viñedo, alineándose con las nuevas demandas de un consumidor cada vez más consciente y exigente.

El ámbito de actuación abarca a los municipios integrados en el Consorcio de la Ruta del Vino de Rueda, como Rueda, La Seca, Serrada, Medina del Campo, Tordesillas, Castronuño o Mojados, entre otros, consolidando una red territorial que integra conocimiento científico, tradición vitivinícola y desarrollo turístico sostenible.

El Proyecto de Zonificación de Viñedos refuerza así el vínculo entre suelo, paisaje y vino, proporcionando herramientas clave para la toma de decisiones en el viñedo y contribuyendo a garantizar la calidad, autenticidad y sostenibilidad de los vinos de la D.O. Rueda.

Con esta iniciativa, la Ruta del Vino de Rueda refuerza su posicionamiento como destino enoturístico de referencia, donde la innovación, la sostenibilidad y el conocimiento del territorio se convierten en pilares fundamentales.

En conjunto, el Proyecto de Zonificación de Viñedos de Rueda y el manual de buenas prácticas derivado de este estudio, articulan un modelo integral que combina conocimiento científico, tradición vitivinícola y aplicación práctica en campo, permitiendo optimizar la gestión del viñedo, proteger su patrimonio y avanzar hacia una producción más sostenible y resiliente.

Esta iniciativa no solo mejora la toma de decisiones y la calidad de los vinos, sino que también refuerza el vínculo entre territorio, paisaje y enoturismo, consolidando a la Ruta del Vino de Rueda como un destino enoturístico innovador y comprometido con el futuro del sector, a través de experiencias basadas en la autenticidad y el origen.

La actuación de ‘Zonificación de Viñedos’ y su comunicación están enmarcadas en el Plan de Sostenibilidad Turística “Ruta Del Vino De Rueda”, sujeto al Plan De Recuperación, Transformación y Resiliencia y finan

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