
Coincidiendo con la celebración del Día Mundial del Enoturismo, las bodegas de Logroño hacen balance de un año que, a pesar de las luces y sombras, confirma la fortaleza del sector en la capital riojana, marcada por la calidad, la profesionalización y el aumento del público internacional, en compensación al retroceso del visitante nacional.
Logroño, 9 de noviembre de 2025
El enoturismo en Logroño atraviesa un momento de madurez. Las ocho bodegas que integran la Asociación de Bodegas de Logroño: Campo Viejo, Franco-Españolas, Marqués de Murrieta, Ontañón, Olarra, Ijalba, Arizcuren y Marqués de Vargas, coinciden en que la capital riojana ha consolidado una propuesta enoturística de referencia, caracterizada por su diversidad, su enfoque urbano y su capacidad para atraer visitantes internacionales durante todo el año.
En conjunto, las bodegas de Logroño han recibido más de 80.000 visitantes en lo que llevamos de año, dato referente a visitas convencionales, confirmando el interés creciente por vivir la cultura del vino en un entorno accesible, cercano y de alto valor cultural. El turismo internacional continúa al alza, mientras el visitante nacional muestra un comportamiento más prudente, condicionado por la coyuntura económica.
Las experiencias gastronómicas, las catas personalizadas y los espacios abiertos al público, como wine bars y eventos culturales, se consolidan como los formatos con mayor demanda. El visitante actual busca autenticidad, sostenibilidad y un contacto directo con el vino y quienes lo elaboran.
“Cada vez recibimos un visitante más experto, que valora la diferenciación y la calidad”, señalan desde Marqués de Murrieta, mientras que en Campo Viejo destacan “la irrupción del público joven y del segmento internacional, que encuentra en Logroño una combinación perfecta de vino, cultura y ocio”.
Desde Ontañón, pioneros en el desarrollo de experiencias enoturísticas, subrayan “el interés creciente por propuestas que integren arte y vino. La diferenciación es la clave”. En Viña Ijalba observan que “el visitante busca experiencias inmersivas, que le hagan partícipe del proceso y de la filosofía de la bodega”.
En Arizcuren, con un modelo de producción artesanal en pleno centro de la ciudad, destacan que “el enoturismo se ha convertido en una tendencia transversal: cada vez más gente viaja para conocer la cultura del vino, incluso aunque no sea aficionada”.
Marqués de Vargas confirma una tendencia estable y selectiva, con un perfil de visitante alineado con su filosofía château. “Más que la cantidad, el visitante actual valora la autenticidad y la singularidad, lo que nos lleva a cuidar cada detalle y ofrecer propuestas vivenciales adaptadas a grupos reducidos”.
Por su parte, desde Olarra apuntan a “la estabilidad del visitante nacional y el crecimiento del turismo internacional organizado”, mientras que en Franco-Españolas, bodega que suma el mayor número de visitas, remarcan “el avance del visitante internacional, que ya representa un peso significativo y aporta un perfil más interesado por la historia y la autenticidad”.
La portavoz de la Asociación de Bodegas de Logroño, Elena Pilo, subraya que “la fortaleza de Logroño está en su diversidad. En una misma ciudad conviven estilos de vino, arquitecturas y experiencias muy distintas, todas unidas por la profesionalidad y la hospitalidad del sector”. A su juicio, el reto pasa por consolidar un modelo turístico sostenible y apoyado en la colaboración público-privada.
“El sector bodeguero está haciendo su parte, profesionalizando la oferta y generando actividad económica todo el año. Pero necesitamos un respaldo institucional más firme y una estrategia de promoción coherente, que refuerce tanto el atractivo internacional como la conexión con el visitante nacional”, concluye Pilo.
Bodegas de Logroño está integrada en la Federación de Empresas de La Rioja y cuenta con el apoyo del Gobierno de La Rioja y del Ayuntamiento de Logroño.