*   Los Premios Baco de los mejores vinos de 2019 premian con un Oro al Clos de Lôm Garnacha y con una Plata al rosado de Monastrell


  *   Los cuatro vinos de añada de Clos de Lôm, Malvasía, Monastrell, Tempranillo y Garnacha, ya cuentan con al menos una medalla internacional cada uno con la cosecha 2019


  *   El Clos de Lôm Garnacha suma a este oro el Bachus de Plata de febrero, más el reconocimiento como tercer vino de España en la categoría de Vinos Revelación en el último certamen de Verema


El final del Estado de Alarma está trayendo consigo también el «desconfinamiento» de los premios del mundo del vino y Clos de Lôm vuelve a sumar dos nuevos reconocimientos, en este caso dos Premios Baco, un Oro para el Clos de Lôm Garnacha 2019, que este año está en racha, y una Plata para el rosado Clos de Lôm Monastrell de viñas viejas.

         La Comunidad Valenciana obtuvo cuatro premios en total en este certamen que elegía los mejores vinos de la cosecha de 2019, siendo la mitad para Clos de Lôm.

         Las medallas llegan con el prestigio de la Unión Española de Catadores que está detrás de la organización desde hace treinta años, siendo el decano de los certámenes vinícolas.

         Con estas dos nuevas medallas ya son cinco las cosechadas por la bodega de Fontanars con los vinos de la nueva añada, uno por cada una de las etiquetas de la colección Clos de Lôm de vinos jóvenes: Malvasía, Monastrell, Tempranillo y Garnacha.

         El más exitoso está siendo este año el Garnacha, que el pasado febrero, poco antes del confinamiento, había logrado hacerse con un Bachus de Plata en la última edición, parte de ser reconocido como el tercer vino del país por Verema en la categoría de vinos revelación.

Todo un éxito para un vino aferrado al terruño, típicamente mediterráneo, que pese a su corta presencia en el mercado se defiende en igualdad con grandes vinos monovarietales de garnacha debido a su gran potencia aromático y varietal.

El Clos de Lôm Monastrell 2019 sigue la senda marcada por la anterior añada, un vino joven elaborado con la mejor monastrell de la finca de Fontanars, en el Valle del Alforíns, algo poco habitual en el mundo de los rosados jóvenes. Esta apuesta de Clos de Lôm certifica la trayectoria singular iniciada el año pasado de utilizar la uva de las viñas más viejas de la propiedad para un joven varietal.

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