La oferta enoturística de Bodegas Riojanas sienta precedente por su ritmo dinámico, una visita divertida a una bodega centenaria, un emocionante viaje en el tiempo, una inmersión completa a sus vinos, a los paisajes más bonitos, cultura e historia más ricas, y a la mejor gastronomía de La Rioja.

La visita a esta bodega centenaria fundada en 1890 tiene un ritmo dinámico y divertido para que el visitante tenga una idea clara y nada aburrida de los pasos de Bodegas Riojanas a lo largo de su historia.

Se visita la zona de entrada de la uva de la bodega original y sus los antiguos “calados” o “bóvedas” donde descansaban sus vinos en 1890, así como las distintas ampliaciones que ha sufrido a lo largo del tiempo. Por ejemplo, la impresionante “Sala de Columnas” de 1960, un emocionante viaje en el tiempo que los técnicos de enoturismo saben transmitir, al igual que la pasión de Bodegas Riojanas por la elaboración de sus vinos.

Además, para que el visitante viva con intensidad el viaje en el tiempo, Bodegas Riojanas creó el “cementerio de botellas”, en el que es inevitable sentirse impresionado por comprobar qué hechos históricos coinciden con antiguas añadas de vinos de Bodegas Riojanas.

Por ejemplo, el comienzo de la Primera Guerra Mundial y de la Segunda, 1936 comienzo de la Guerra Civil Española, 1939 su final, la Primavera del 68, el primer paso del Hombre en la Luna en 1969, o el gol de Iniesta en la Copa del Mundo. Impresiona comprobar que esta bodega riojana ya hacía vino cuando ocurrió todo esto, es emocionante tratar de imaginar cómo sería la vida en la bodega, cómo sería la vida de los viticultores, el viñedo y el pueblo de Cenicero, en las distintas épocas y constatar que, mientras ocurrían tantas cosas en el mundo, Bodegas Riojanas seguía haciendo vino.

Es didáctica pero entretenida porque las explicaciones de los expertos en enoturismo de Bodegas Riojanas hacen muy fácil comprender el proceso de elaboración del vino, dan ejemplos, cuentan anécdotas y responden a las preguntas de los visitantes siempre con buen humor y alegría. Uno de los momentos más divertidos es la “Sala de Sensaciones”, donde es posible descubrir de una forma lúdica los distintos aromas del vino y de ver de cerca las raíces de una cepa o los distintos tipos de suelos.

Tras la visita y tantas emociones, la bodega obsequia con una cata de sus vinos más emblemáticos en su agradable Vinoteca, un espacio donde charlar distendidamente mientras se saborean vinos de la bodega, y en la que es posible comprar directamente los vinos del grupo.

Pero no acaba ahí, porque La Rioja Alta da mucho de sí: Lugares como San Vicente de la Sonsierra, con su patrimonio arquitectónico, Santo Domingo de la Calzada y su catedral, una de las más antiguas de España; Ezcaray, la pequeña localidad de gran belleza natural con el pico más alto de la región a 2.260 metros; San Millán de la Cogolla y los monasterios de Suso y Yuso, cuna de la lengua castellana; y la naturaleza y paisajes de la Sierra de Cameros, montañas con profundas gargantas de extraordinaria belleza.

Después del trajín, Logroño ofrece deliciosas recetas de tapas emblemáticas, por ejemplo, los champiñones del Soriano, la tortilla de patata picante del Sebas, o los choricillos a la brasa del Ribera, entre muchos otras propuestas en las que es posible maridar gastronomía y vinos de Bodegas Riojanas que pondrán el broche de oro a un fin de semana en la Rioja Alta.

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