
La bodega navarra participa en la reconocida feria internacional de vinos con expositor propio, en el espacio de la D.O. Navarra, donde mostrará sus elaboraciones más reconocidas y las nuevas añadas.
Eslava (Navarra), 29 de enero de 2026 – Bodega Eslava estará presente en la próxima edición de Barcelona Wine Week con un expositor propio (P8C237) dentro del espacio de la D.O. Navarra, una cita clave para dar visibilidad a un proyecto vitivinícola singular, nacido desde la escala local y profundamente vinculado a su territorio.
En Barcelona, la bodega presentará sus vinos más reconocidos junto a las nuevas añadas, reflejo de la evolución de un trabajo centrado en la Garnacha de la Baja Montaña navarra y en una manera de entender el vino ligada al paisaje, al origen y a las personas que lo cultivan. Bodega Eslava es hoy la expresión de un pueblo vitivinícola que, a través de su cooperativa, reúne a 14 productores comprometidos con la preservación de sus viñas y de su identidad.
Bodega Eslava, se estrena con su participación en la BWW y con su proyecto de vinos singulares, con carácter e identidad de territorio. Se sitúa en un pueblo en riesgo extremo de despoblación desde el que se impulsa una iniciativa de cooperación local del cual es promotor el ayuntamiento. Se trata de Territorio Eslava y el objetivo es activar el desarrollo rural, reforzar el arraigo y hacer frente a la despoblación. En este contexto, el vino se concibe como una herramienta real de dinamización económica, cultural y social, capaz de generar oportunidades y proyección exterior desde un entorno rural de la Baja Montaña navarra. Este relato territorial se ve enriquecido por el patrimonio histórico que rodea a Eslava, con el yacimiento romano de Santa Criz como uno de sus principales referentes. Viñedo y memoria conviven en un mismo paisaje, reforzando una narrativa en la que historia, cultura y viticultura dialogan de forma natural y coherente.
Uno de los ejes que definen a Bodega Eslava y que tendrá protagonismo en Barcelona es su apuesta por la viticultura regenerativa basada en microbiología autóctona. La bodega participa en un proyecto de innovación que sustituye tratamientos químicos por microorganismos aislados del propio entorno (suelo, hoja y uva), con resultados contrastados en campo: excelente estado sanitario de las bayas, ausencia de residuos fitosanitarios y un equilibrio agronómico comparable al manejo convencional.
Este enfoque se traslada también a la bodega, con elaboraciones que refuerzan la identidad del territorio mediante el uso de levaduras autóctonas seleccionadas y una vinificación respetuosa, orientada a preservar la frescura, la estructura y el carácter único de la Garnacha de montaña.