Este vino, cuyo concepto de marca se asocia a un meteorito que impactó en Cariñena hace millones de años, ofrece una gran complejidad

Bodega Particular de San Valero presenta uno de sus vinos más especiales: Particular Garnacha Blanca 2019. Este vino aspira a convertirse en una referencia imprescindible este verano alrededor de un sugerente concepto de marca. 

Hace 35 millones de años un meteorito impactó a pocos kilómetros de Cariñena, modificando profundamente la estructura geológica de la comarca. Hoy podemos constatar los efectos de aquella estrella fugaz en las especiales características del terroir donde surge este vino tan especial de color amarillo pálido con tonos verdosos, limpio y brillante.

Pero su atractiva percepción visual no es lo único que llama la atención. La fase olfativa sugiere finos aromas en los que se combinan con armonía notas florales y suaves tonos de frutas tropicales. En boca es fresco y sabroso, con un paso por boca equilibrado, amplio y afrutado. Una apuesta segura este verano para tomar en distintos momentos del día. 

La vendimia de esta variedad –garnacha blanca– se lleva a cabo al anochecer para aprovechar las bajas temperaturas. De esta forma se consigue que la uva entre en bodega lo más fría posible y se pueda iniciar cuanto antes su maceración en frío para conseguir una mayor extracción de los aromas que se esconden en los hollejos. 

A continuación, se separan cuidadosamente la piel de la uva y el trasiego, y se lleva el mosto al depósito de fermentación controlada donde dormirá 30 días y 30 noches. Sin apenas despertarlo, empieza una pequeña crianza sobre lías, el verdadero secreto del enólogo de la bodega. 

Esta combinación de factores, que se traduce en un gran ejercicio de complejidad, es lo que hace de esta garnacha blanca un vino tan especial. 

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