Y menos mal, no lo digo en tomo despectivo, vayan mejor o peor, como más adelante comentaré, van a su aire en el aspecto de que siguen su curso sin hacer más caso que el que merece, que es casi nulo, a los bulos, propuestas absurdas, comentarios, etc. A esas piedras que muchos parecen estar deseando echar a las ruedas de nuestro sector para que no avance, como la última que dijeron de quitar el vino del menú de los restaurantes, que solo duró unas horas, pero que, quieras que no, hace daño, desde luego beneficio, ninguno.

Me asombra y alegra, que, tras el natural revuelo e indignación, al día siguiente prácticamente, nadie del sector le hace caso a estas noticias que salen de vez en cuando a la prensa e información pública. Bastante tenemos con lo nuestro, como para andar preocupados por estas cosas absurdas, ocurrencias del político de turno, que, desde un despacho, no tiene ni idea de lo que va esto.

            Y es que, en los mercados, centrándonos ya en ellos y como comentario real de la situación, no terminan de arrancar, antes bien, los noto cada día más pesados. Aún sin terminar la campaña, a la que le quedan dos meses y medios, no es arriesgado decir que ha sido una campaña fracasada en cuanto a las esperanzas, ilusiones y perspectivas que teníamos; una campaña que sin duda ha ido de más a menos, cuando se esperaba que fuera, al contrario, de menos a más, o mejor dicho casi de más a más.

            Frente a esto hemos tenido una campaña prácticamente plana y, si acaso, con ligera tendencia a la baja, ya que se empezó en blancos granel fermentación controlada, por ejemplo, sobre 3,50 a 3,70 euros hectógrado, y en estos momentos el precio que se da de 3,20, yo lo encuentro hasta pesado. Con bastantes contraofertas a la baja, que ya veremos en los próximos días si se consolidan o no.

            El vino tinto, peor todavía, hay muchas operaciones, aunque sin cerrar, pero que se ofrecen a precios más bajos que los blancos, incluso por debajo de los 3 euros.

            El ánimo especulativo es normal y lógico en cualquier negocio, y el querer vender lo más caro posible o comprar lo más barato, es algo que no hay que achacar nunca ni a unos ni a otros, es lo más normal del mundo en un mercado libre. Sin embargo, traigo esto a locación, debido a que no creo que ese sea el motivo de la situación que tiene ahora mismo el mercado del vino a granel, que, por otro lado, no quiero que se me olvide puntualizarlo, en cuanto a exportaciones va algo mejor que en el mercado interior. Dicho esto, les decía que no veo solo ese afán de comprar o vender lo mejor posible, la situación que tenemos.

            Por parte del comprador yo creo, por las conversaciones que tengo con ellos, que es mucho más sencillo y se puede resumir en dos cosas. La primera, no compran porque no venden, así de claro y de rotundo, compran lo necesario a corto plazo, ya que no saben exactamente lo que les va a durar ese vino que compren. La segunda es que, ante la duda clara que tienen, ven también que en estos momentos, o al menos así lo creen ellos, el vino tiene pocas posibilidades de subir de precio, y eso les hace ser cautos y escasos en las compras, en la creencia de que cuando, dentro de un mes, por ejemplo, tengan que comprar otra vez lo harán al mismo precio o algo inferior, nunca superior, siempre con la coletilla, te dicen, de que no haya fenómenos extraordinarios que puedan cambiar el mercado, pero es un riesgo que corren.

            El vendedor en estos momentos está dubitativo, por un lado sabe que la cosecha ha sido corta, que las exportaciones no se están comportando mal del todo, que el turismo, hostelería, restauración, etc., va a más, lo estamos viendo estos últimos puentes y vacaciones, y tiene por un lado, la creencia de que esto pueda animar el mercado, pero por otro lado mira a su bodega, la ve con vino, ve que no le llaman apenas los compradores o agentes, y teme meterse en nueva vendimia, con vino en la bodega, en mayor o menor proporción y duda si vender, aunque sea a la baja, o seguir esperando a ver que va sucediendo. A decir verdad y también por lo que hablo con vendedores, quieren “soltar lastre”, vender a lo mejor que puedan, pero vender lo más rápido posible.

            Por tanto, tenemos frente a nosotros unas semanas y meses interesantes. Esta semana tenemos la FENAVIN, donde se habla mucho de vino ya que va prácticamente todo el sector del vino, veremos las impresiones que traemos…

Cuídense mucho y ya saben, PROMOCIONEMOS EL VINO. SIEMPRE MEJOR CON VINO

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