Los que amamos el mundo del vino, los que vivimos de él y llevamos toda la vida con él, los que luchamos cada día por fomentar su consumo y porque cada sector pueda sacar el cuello, cuando tantas veces es tan difícil hacerlo. Cuando vemos que hay sinvergüenzas que vienen a echar abajo todo esto por sacar un beneficio delictivo, haciendo, sin importarles, un daño enorme al resto del sector, la verdad es que lo tenemos que denunciar desde la rabia que nos da.

Y es que en estas últimas semanas estamos viendo noticias de delincuentes, ya que no tienen otra palabra para describirlos, que vienen a hacer trampa, a aprovecharse de las bondades de este mundo que tenemos en el vino, para lucrarse de manera delictiva.

Hace unos días, leíamos la noticia de que habían detenido a unos estafadores que timaban, mediante el timo del nazareno, comprando vino y vendiéndolo a bajo coste, claro, con el fin de no pagar a quien se lo había vendido.

Otro día leía que falsificaban vinos poniéndole etiquetas que no correspondían al vino que realmente tenían dentro

Lo último, de ayer mismo, y parece ser que, desarticulado ya totalmente por la Guardia Civil, una trama que traía isoglucosa (jarabe de maíz y de otros productos) con el fin de elaborar tanto vinos, como mostos, mezclándolo y teniendo un resultado a un coste de, más o menos, la mitad del precio del vino.

No contentos con eso también traían desde Rotterdam, y su puerto franco, alcohol procedente de cereales en lugar de vínico, con el fin, una vez tratado y “enmascarado” de venderlo como aguardiente o brandy, diciendo, como es natural, que era de origen vínico, sin serlo.

A esta mafia, ya que no se le puede llamar de otra manera, les han intervenido coches de alta gama, ferraris, porches, etc., dinero y hasta armas de fuego ilegales.

La organización estaba dirigida por varios empresarios del sector que utilizaban una compleja trama de personas y sociedades interpuestas, compuesta por más de 60 personas jurídicas, entre empresas reales, instrumentales y patrimoniales, en España, Holanda, Austria, Bélgica, Francia, Moldavia y Rusia. Con unos beneficios estimados por los cuerpos de seguridad del estado de 78 millones de euros, y un fraude superior a los 100 millones de euros.

En fin, como pueden ver, no faltan delincuentes en el sector que vienen a llevarse una tajada ilegal a costa de un producto al que solo usan como medio ilegal de enriquecerse.

Cómo es natural, desear que la ley caiga sobre ellos con toda la fuerza posible y que sean condenados por las ilegalidades y por el daño que hacen al mundo del vino.

Y hablando del daño, efectivamente, estas noticias corren como la pólvora en medio mundo, y nos catalogan rápidamente como defraudadores, como que nuestro vino se hace por medios ilegales, vamos, que no es vino. Lo malo es que no separan, engloban y ya miran con desconfianza a todo el vino.

Nunca me ha gustado la frase tan manida de que en este mundo el único decente es el vino, no, este mundo está lleno de trabajadores y empresarios decentes que luchan cada día por vender su vino, por hacerlo cada día mejor, haciendo inversiones y dándole cada día sus mejores horas y esfuerzos.

En este mundo la mayoría son decentes, lo que pasa es que, aprovechándose de esto, siempre hay delincuentes que acuden a aprovecharse del trabajo, fama, renombre, de otros para poder delinquir a costa de ellos.

Una pena, pero no hay que bajar la guardia, darle la enhorabuena a la Guardia Civil, que dirigida por un juez ha destapado estos fraudes, algunos de calado internacional y desear que la repercusión en el publico y en la opinión general no valga esto para desacreditar las bondades del vino, ya era lo que nos faltaba

¡¡¡Cuídense!!! Y ya saben, promocionemos el vino…  Ahora más que nunca

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