A modo de resumen del año que se nos termina, podemos decir, que, en términos generales ha sido un año con importantes variaciones de precios debido principalmente a la influencia de la climatología, con una sequía acumulada que nos hizo mucho daño y unas temperaturas primaverales extremadamente altas que también dañaron las viñas cuando estaban en flor. Por otra parte, y no menos importante, el descenso del consumo mundial, con un descenso de ventas, tanto a nivel nacional, como internacional, ha lastrado los mercados

Sin embargo, y siendo esto así, no ha sido suficiente para contener los precios, que han sufrido cambios importantes. Efectivamente el año comenzó con precios de 2,75 euros hectógrado para el blanco fermentación tradicional, 3,20 para blancos fermentación controlada y 3,20 también para los vinos tintos. Estos precios, en los blancos se fueron manteniendo casi toda la campaña, los tintos, sien embargo fueron cediendo y terminaron la campaña, en agosto, a 2,70. Sin embargo, a raíz de este mes de agosto y de comenzar la vendimia y ver la merma tan importante de cosecha que teníamos, los precios se fueron disparando, hasta llegar a estos días, en los que los blancos FT se pagan sobre 3,70, los fermentaciones controladas 4,30 a 4,50ny los tintos sobre 3,80 a 4.

Los precios han subido, si, nadie lo duda, la firmeza de los vendedores sigue siendo grande, pero a lo largo de todo el año los mercados, tanto nacionales como internacionales han estado muy parados, con desanimo, las compras justas para pasar las necesidades más inminentes y poco más, el mercado ha estado y está sometido a una desidia como hacía tiempo, cuesta colocar operaciones, las que se hacen son de poca cantidad y a corto plazo, la especulación es nula y a pesar de tener tres campañas cortas seguidas, hasta ahora no hemos sido capaces de reducir excedentes de una manera contundente. Las exportaciones también nos han bajado y el consumo interno español sigue sin poder recuperarse y se establece en unos 9,5 millones de hectólitros que ya son desesperantes por su continuidad.

Y es que, hay que seguir repitiendo que globalmente la pandemia, seguida de una crisis económica con subida de intereses, precios alimenticios, transporte y de toda índole, han hecho un daño enorme al vino del que, al menos hasta hoy, no somos capaces de recuperarnos. No es cuestión de precios, ni de facilidades o dificultades en las operaciones, sencillamente no se compra vino porque no hace falta vino, así de sencillo, así de duro, y esto pasa en todo el mundo, todos los países productores lo estamos sufriendo en nuestras propias carnes. Mercados como el chino, con unas grandes bajadas, el ruso, cerrado completamente, restan mucha cantidad de vino. Nos salva la sitúan Gran bretaña y EE. UU principalmente, peor no son suficientes para lograr las cifras en volumen de exportación que teníamos anteriormente.

En este año que comienza, lleno de nuevas esperanzas, ilusiones y expectativas, sucederán cosas, no lo duden, La climatología volverá a ser decisiva en un sentido o en otro, los mercados nos darán nuevas sorpresas, esperemos que buenas, y tengan por seguro que como siempre desde EL CORREO DEL VINO, se las informaremos y comentaremos cada día.

Es lo que deseo de corazón, y por lo que apostaremos cada día.

Que tengan una muy feliz entrada y salida del año en compañía de sus seres queridos. Y que

el nuevo año haga que se cumplan sus más íntimos y nobles deseos

Como siempre brindaremos por ello con buenos vinos y espumosos españoles en nuestras

mesas y en nuestras fiestas

Cuídense mucho y ya saben, PROMOCIONEMOS EL VINO. LA VIDA SIEMPRE MEJOR CON VINO.

Comparte en tus redes sociales:

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *