Una nueva semana trato el tema del coronavirus, en primer lugar, porque es el tema de conversación y en segundo porque estoy seguro de que cada vez nos está afectando más y de aquí en un tiempo lo hará aún más todavía. Seguro que va a marcar la campaña y que la recordaremos históricamente, como la campaña del coronavirus, y por desgracia no para tener un buen recuerdo

Y es que, si lo normal en estas fechas es estar hablando y preocuparse por las lluvias, por las heladas y otras circunstancias climatológicas, que también preocupan, como es lógico, pero el verdadero tema de conversación y preocupación es el de la repercusión que pueda tener en los mercados lo que está sucediendo a nivel mundial.

Nadie duda ya que nos afectará de lleno y es algo que nunca había tenido, es un actor nuevo en el teatro del comercio mundial de vinos, que nunca había estado en escena y que nadie sabe exactamente como tratarlo, que hay que hacer y qué posibles medidas de emergencia y actuaciones hay que tomar frente a él.

Y es que simplemente hay que aguantar el chaparrón y prepararse para cuando pase. Los pedidos han bajado drásticamente, las importaciones también, por tanto, la compraventa de vino a nivel nacional e internacional o se ha ralentizado o simplemente se ha parado, y contra esto poco se puede hacer. El problema no se soluciona ni con ofertas ni con actuaciones comerciales más o menos atrevidas. No es cuestión de buscar nuevos clientes que remplacen los antiguos, ya que los posibles nuevos están en las mismas circunstancias que los antiguos. Simplemente no se necesita vino y no se compra, porque no se vende, no se consume.

La paralización, primero de China, Italia, España. Indudablemente nos va a afectar. La anulación, por ejemplo, de los viajes del IMSERSO, miles y miles de personas que viajan, en los hoteles les ponen su vino en la comida, ayer salía el director de un hotel de playa hablando de esta anulación y decía que su hotel esperaba 800 personas del IMSERSO, y que se había quedado solamente con 5 clientes y 120 empleados… Y así cientos y cientos de hoteles. La inminente campaña de turismo se va a ver recortada, ese turismo que tanto vino consume. La anulación de las Fallas, cuantas paellas acompañadas de su vinito se han perdido. Si anulan, como parece la feria de Sevilla, donde se consume más de un millón de botellas de manzanilla y fino… En fin, sería interminable y en todos los aspectos. Y lo peor es que repercusión es mundial.

Hablando con la gente, parece casi como si se conformaran, al no verle solución, ya no se culpe a nada ni a nadie de la paralización del mercado, se toma como lógico. El que los precios bajen más o menos (de hecho, hasta la bajada se ha parado) no va a influir tampoco en que se venda más o menos y se sabe, como no hay demanda, no se puede decir que el vino baje.

Echo de menos a quienes hace poco acusaban a parte del sector de comprar poco y a cuentagotas y pedía penalizaciones para ellos. Me gustaría ver las soluciones que dan ahora a este problema y a quien culpan…

En fin, que no quiero ser tampoco excesivamente pesimista, hemos superado muchos baches en este sector y este lo superaremos también, seguro. Esperemos que dure poco y se pueda reactivar tanto la economía, como el sector.

Y por supuesto que tomemos toso las preocupaciones necesarias, lo primero es la salud

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