Rusia tiene el potencial para convertirse en un gran productor de vino a nivel mundial, según explicó la presidenta de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), la brasileña Regina Vanderlinde.


«Rusia realmente puede convertirse en una gran potencia del vino pero es difícil decir cuál podría ser aquí el volumen de producción de vino, y si en general tiene sentido compararla precisamente con Francia e Italia, países donde el sector del vino tiene siglos de experiencia, historia y tradiciones», respondió Vanderlinde a Sputnik al ser preguntada si la nación euroasiática podría alcanzar el prestigio del que actualmente gozan Italia y Francia.

«Creo que Rusia es un país muy grande e importante en este segmento. Rusia se encuentra en la lista de los mayores importadores de vino y tiene un consumo bastante alto, ocupando el séptimo puesto en el mundo. A raíz de ello, tiene un gran potencial y grandes posibilidades de convertirse en un país vitivinícola, es decir, situarse entre los grandes productores de vino», acotó la presidenta de la OIV.

Vanderlinde resaltó que «el consumo en Rusia es de 10,1 litros de vino por persona al año, y aunque no parezca una gran cifra en comparación, por ejemplo, con Francia, en realidad a muchos países les encantaría tener esta tasa de consumo».

Resaltó la existencia en Rusia de «variedades autóctonas de uva» que se deben desarrollar, «ya que son el futuro de la viticultura».

Cuestionada sobre la calidad del vino ruso, la jefa de la OIV afirmó que no puede presumir de «ser experta en vinos rusos», pero aseguró estar «sorprendida gratamente, puesto que resulta muy curioso catar vinos de distintos lugares y lo que he podido catar aquí, durante mi viaje a Rusia, lo he apreciado mucho».

También habló sobre el cambio climático y los efectos del calentamiento global que son de los principales problemas para el sector vitivinícola mundial. «Estudiar el cambio climático y su impacto en el medio ambiente, en el sector es uno de los principales ámbitos de trabajo previstos en el Plan Estratégico de la OIV para los años 2020 a 2024», argumentó.

Recordó que no se puede «decir con certeza qué es lo que va a ocurrir al final, ni nadie lo puede hacer», por tanto «es importante saber qué variedades de uva son resistentes a esta situación y a estos cambios».

Sobre los posibles beneficios para Rusia de esta situación, Vanderlinde apuntó que actualmente «no hay ningún dato concreto, por lo que tal vez sea demasiado pronto por mi parte decir algo respecto a Rusia en relación con esta situación. Pero, dado que Rusia es considerada uno de los países con un clima frío, es posible que eso pueda darle alguna ventaja».

Fuente: mundo.sputniknews.com

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