Ya saben que no me gusta dar datos y números profusos, solamente los imprescindibles, maestros tiene el tema que los dan muchos mejor que yo y que siempre los publicamos para que los puedan ustedes tener a mano.

Por tanto, solamente daré un par de datos para soporte del artículo, que son los de producción de esta campaña 37,1 millones hl, de los cuales LA PRODUCCIÓN DE VINO FUE DE 33,5 MILLONES HL y 3,6 millones hl de mosto. Y las existencias que tenemos que son 57,5 millones hl, 52,9 millones hl corresponden a vino y 4,6 millones hl, a mosto sin concentrar.

Ciñéndonos a vino exclusivamente hemos tenido una cosecha de 33,5 millones de hl. y a diciembre teníamos unas existencias de 52,9 millones de hl.

En cuanto a cosecha de vino, corta, muy corta, insuficiente diría yo para poder atender las necesidades normales de cada año, consumo interno, exportaciones, destilaciones, Vinagrerias, etc. Sin embargo y a pesar de esto, los mercados de vinos a granel están parados, sin apenas actividad y a la baja, como más adelante intentaremos analizar.

No cabe duda de que el quid de la cuestión radica en las existencias, la gran cosecha que tuvimos en la vendimia de 2018 nos lastra el mercado. Esos 52,9 millones de hl de existencias a diciembre, nos pesan como una losa (Incluidos en esa cantidad están los vinos de guarda, crianzas, reservas, etc. Por lo que no toda esa cantidad puede salir al mercado a la venta). Pero, siendo importante, no es lo único, este año, esta campaña, parece que se han confabulado una serie de circunstancias contra el sector del vino, para hacernos muy difícil la comercialización, y ya veremos cómo terminamos. Los principales escollos so, a mi modo de ver:

  • Se nos ha juntado, en primer lugar y por orden de fechas, la que les comento arriba, unos excedentes grandes.
  • Unos precios de arrancada de campaña excesivamente altos si lo comparamos con otros operadores mundiales, principalmente de nuestra más directa competencia, que nos han quitado operaciones, léase Argentina e Italia, por ejemplo.
  • Los aranceles impuestos por Estados Unidos a nuestros vinos que han comenzado a reducir de una manera importante las exportaciones a este país, mayor consumidor del mundo de vinos, no lo olvidemos.
  • El brexit, creando la natural incertidumbre y que, seguro que lastra y lastrará las exportaciones a Gran Bretaña, país que importaba e importa, muchos vinos españoles.
  • Y en estas últimas semanas el ya tristemente celebérrimo coronavirus chino, que está paralizando y mucho me temo que lo seguirá haciendo, las exportaciones de vino a China, habiéndose anulado ya muchas comitivas comerciales, veremos hasta que punto nos afecta y el tiempo que dura, de momento es otra razón preocupante para nuestro sector, ya que también el mercado chino es de una importancia fundamental para nuestros vinos.

Cómo pueden ver a nivel internacional este año lo tenemos aún más difícil que otros años.

En el ámbito del mercado interno hay buenas noticias, el consumo interno sigue aumentando y de los diez millones de hl, que veníamos arrastrando ya años, hemos superado los 11 millones, buena noticia, pero aún insuficiente para que este mercado pueda tirar del carro de los graneles, antes bien, entre la escasa necesidad de vino que hay, que se compra con mucha cautela y en pequeñas cantidades, hace que el mercado interior apenas se mueva y que los precios, en contra de lo que parecía a principios de campaña, estén cediendo y se encuentren claramente a la baja. ¿hasta dónde? No lo sabemos, el tiempo lo irá diciendo.

De cara al futuro inmediato, nuevas vicisitudes pueden afectar al mercado, para mal o para bien. Tenemos por delante unos meses donde la próxima cosecha se decide, las lluvias primaverales serán determinantes en las zonas donde no ha llovido lo suficiente, afortunadamente son pocas ya que en la mayoría de España ha llovido abundantemente, pero quizá en la Mancha más productora y en Extremadura, sea donde menos ha llovido y donde, por tanto, más falta hace el agua.

También tenemos por delante la brotación, con una climatología estos últimos días con temperaturas por encima de lo normal, puede adelantar la brotación con el consiguiente aumento del peligro de heladas.

Hay que ver como viene la muestra de uvas, si hay enfermedades criptogámicas, etc. Ya digo una serie de cosas que indudablemente pueden hacer variar la marcha de los mercados.

Interesantes y decisivos días los que se nos avecinan, como siempre, desde El Correo del Vino se lo iremos contando.

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