En un contexto como  el actual, donde ya nadie pone en duda el cambio climático, fruto de nuestro desarrollo y los hábitos de consumo desmesurado y  desenfrenado de lo que venimos a llamar el primer mundo y siendo este el modelo  que persiguen y quieren imitar los países en desarrollo, surge la necesidad  desde todos los sectores de la sociedad de cambiar este modelo, o cuando menos de intentar minimizar en la medida de lo posible las consecuencias medioambientales del sistema actual.

José López de Lerma.  Vinos La Encomienda

Esta necesidad debe implicar a toda   la sociedad con todos sus colectivos,  actores sociales y foros políticos. A estos últimos tenemos la obligación de transmitirles iniciativas, a veces particulares para poder concretar este deseo global de cambio y que sus discursos y programas incluyan contenidos y medidas que permitan paliar la situación actual.

Al hilo de esta pequeña introducción y en alusión al título de este artículo, en una zona vitícola por excelencia donde se nos llena la boca en predicar y decir que somos el mayor viñedo del mundo y tenemos un potencial enorme fruto del cambio de modelo   (restructuración de los  dos últimos lustros) y la que está por materializar en los próximos años. En este contexto de aumento de producción y estabilidad en el consumo se nos plantea una dicotomía. Si no reflexionamos sobre esta realidad, lo  que en la actualidad proclamamos como fortaleza del sector puede convertirse en nuestra espada de Damocles en los próximos años, con un escenario inmediato de producción de  más de 50mm de hectólitros y la dificultad de su comercialización en un mercado principalmente de vinos a granel. Este hecho es conocido por la administración autonómica y ha hecho saltar todas las alarmas, promoviendo por todas las partes a nivel sectorial la necesidad de reducir las producciones.

Con esta reflexión  “digo yo” Si somos energéticamente dependientes y hemos asumido social y políticamente compromisos medioambientales en el acuerdo de Kyoto, porque demonizar y fiscalizar a un sector en lugar de promover e implantar medidas como EEUU con sus excedentes de maíz. Creo que tenemos ante nosotros una oportunidad histórica de cumplir el paradigma que encabeza el enunciado de esta publicación solamente imitando este modelo, les dejo enlace para los más curiosos y atrevidos.

https://www.agrodigital.com/?s=el+precio+del+maiz+no+remonta

Y vuelvo a pensar y decir: si un país como EEUU energéticamente independiente y teniendo una de la mayores tasas de reservas de crudo  del planeta fruto entre otros del Fracking, destina el 40% de su producción de maíz a la elaboración de bioetanol, con precios similares a nuestra uva Airén. Siendo nosotros capaces de multiplicar hasta por cinco veces esos rendimientos por ha. ¿Por qué España siendo energéticamente dependiente y habiendo adquirido estos compromisos medioambientales como hemos dicho y con esa capacidad de producción especialmente en CLM, no destina aquellas parcelas de altos rendimientos y de dudosa calidad a la producción de Bioetanol?

Con esta medida simple y sencilla cumpliríamos todas las premisas que nos hemos planteado.

1 CAMBIO CLIMATICO

– Contribuiríamos a frenar el cambio climático al producir un combustible mucho menos contaminante a partir de un recurso renovable e inagotable.

– Contribuiríamos medioambientalmente con un cultivo que tiene un balance neto de carbono de 1,5 toneladas de Co2 por hectárea y año.

2 MODELO VITICOLA

– Pondríamos al alcance del agricultor la posibilidad de escoger su modelo productivo en función de las características de su explotación o sus preferencias.

– Dotaríamos al mercado de materia prima diferenciada en función del uso y destino de la misma eliminado aquellas parcelas de dudosa calidad. Hecho este muy importante que permitiría a las bodegas  elaborar caldos de reconocida calidad y valor añadido.

3 MODELO ENERGETICO

– En un contexto actual, con una apuesta clara por las energías renovables esta idea debía ser estudiada, valorada y explorada tanto por la empresa privada como por las administraciones  públicas por su potencial económico, medioambiental y social. Si penalizamos a quien contamina con un mercado global de emisiones ¿Por qué no incentivar a quien descontamina y crea riqueza? Esto quiere decir que si en Europa los combustibles fósiles (gasolina sin plomo) paga una tasa de 240€ por tonelada de Co2  emitida (datos de 2006  posiblemente desactualizados ), los agricultores que secuestran con sus cultivos leñosos a razón de 1,5 toneladas/ha./año además de producir alimentos no deberían cobrar en la misma medida?

– Sin lugar a dudas estamos ante debate, un reto y una oportunidad que no debemos desaprovechar.

4 ESPAÑA VACIA

– Ante el hecho reconocido del problema real de abandono del mundo rural en busca de “El Dorado” en las grandes urbes por las generaciones en edad laboral, surge la necesidad de darles la posibilidad de permanecer en los territorios que los vio nacer garantizándoles estabilidad  y unos ingresos dignos por la actividad que desarrollan.

– Si esta iniciativa se pone en práctica y se consolida no solamente conseguiremos ralentizar la diáspora de nuestros jóvenes, por la fijación de población que representa el cultivo de la vid como cultivo social por la gran cantidad de mano de obra que genera, sino que además crearemos la posibilidad de que nuevas industrias se instalen en la comunidad con motivo de la nueva actividad creada y daremos nuevas líneas de mercado y desarrollo a la ya existentes ejemplo cooperativas.

–  Si conseguimos mantener y fijar población o incluso incrementarla será la mejor medida de conservar y preservar el patrimonio histórico y cultural que atesoramos.

José López de Lerma.  Vinos La Encomienda

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